A partir de marzo, las personas
diagnosticadas con cáncer de mama en su fase temprana contarán con una solución
terapéutica en el país que otorga una
reducción en el riesgo de recaída o reaparición de la enfermedad en
aproximadamente un 30%1.
El cáncer de mama
es una enfermedad causada por la multiplicación anormal de las células de la
mama que forman un tumor maligno. Desde 1990, la incidencia mundial del cáncer
de mama ha aumentado anualmente un 1,44%[1][2][3]. En
el mundo se estima que 1.7 millones de personas contraen cáncer de mama por
año, y que 522.000 fallecen por esta causa[4]. En Panamá, durante 2019, se diagnosticaron
1,308 casos de cáncer de mama con una tasa de 83.6 por cada 100.000 habitantes,
para ese mismo año se registraron 265 fallecimientos por la enfermedad, lo que
equivale a una tasa de 12.6 por cada 100.000 habitantes.[5]
El tratamiento
del cáncer de mama dependerá de la localización en la cual se encuentre.
Mientras el padecimiento se encuentre en la mama, con o sin compromiso de los
ganglios axilares, el tratamiento incluirá cirugía del tumor y de la axila, con
el agregado de terapias prequirúrgicas (neoadyuvantes) y/o post quirúrgicas
(adyuvantes) que tienen el objetivo de reducir la posibilidad de recaída
tumoral y promover la curación; esas terapias incluyen radioterapia,
quimioterapia, hormonoterapia, terapias dirigidas a la presencia de algún gen,
etc.
La selección del
tratamiento la hará el oncólogo y se basará en diferentes parámetros (tipo de
tumor, tamaño, compromiso ganglionar, receptores hormonales, positividad para
algún gen) que determinan el riesgo personal.
Lamentablemente, algunas pacientes se
diagnostican con enfermedad extendida a otros órganos (metástasis) o su
enfermedad inicial puede progresar a esta situación luego de algún tiempo de
haber realizado su tratamiento primario; en esta instancia, el objetivo de los
tratamientos será prolongar el tiempo de sobrevida y mejorar los síntomas
relacionados a la enfermedad avanzada, logrando una mejor calidad de vida. Aquí también, los
tratamientos incluyen quimioterapia, hormonoterapia, terapias dirigidas a
blancos moleculares, y, en algunos casos, radioterapia paliativa.
Sin embargo, hay necesidades insatisfechas
y brechas en el enfoque de tratamiento actual. Existen ciertos subtipos de
cáncer de mama que presentan mayor riesgo de que vuelvan a desarrollarse[6].
El 20% de los pacientes pueden experimentar recurrencia de la enfermedad en los
primeros 10 años, por lo que necesitan el apoyo de tratamientos adicionales.[7]
El nuevo fármaco para
abordar el cáncer de mama de manera diferente[8]
Este innovador
medicamento presentado por Asofarma S.A, es una alternativa terapéutica para
pacientes con cáncer de mama en etapa temprana que ya hayan transitado el
tratamiento indicado: cirugía, quimioterapia, terapia endocrina y/o rayos.
Causas
Hay distintos
tipos de cáncer de mama, dependiendo de qué célula del tejido mamario se
origine (conductos, lobulillos, etc.) Puede afectar a cualquier mujer y en un
porcentaje muy bajo (1% aproximadamente) a los hombres. Las posibilidades de
que aparezca aumentan con la edad, en especial a partir de los 50 años. La
detección temprana del cáncer de mama aumenta la probabilidad de cura, para
ello el método recomendado es la mamografía.
Factores de riesgo y
prevención
Aunque se desconocen las causas del cáncer
de mama, el perfil de pacientes que pueden padecer esta enfermedad son aquellas
que podrían tener alguno(s) de los siguientes factores de riesgo:
•
Ser mayor de 50 años.
•
Antecedentes familiares de
cáncer de mama.
•
Tratamiento previo con
radioterapia dirigida al tórax.
•
Terapia de reemplazo hormonal.
•
Primera menstruación a edad
temprana y/o menopausia tardía.
•
Edad avanzada en el momento del
primer parto o nunca haber tenido hijos.
El sobrepeso, el sedentarismo, y consumo
excesivo de alcohol son factores que se pueden evitar para disminuir el riesgo
de tener cáncer de mama. El cáncer de mama hereditario representa sólo
alrededor del 5-10% de todos los casos. [9]
También
pueden ser señales de alerta los nódulos palpables, retracción del pezón,
cambios en la textura y el color de la piel de la mama, prurito, lesiones
descamativas o secreción en el pezón; entre otros.10
Diagnóstico y detección temprana[10]
No
podemos “evitar” la formación del cáncer de mama, pero sí podemos
diagnosticarlo en forma precoz o incipiente. La mamografía puede detectar el
cáncer de mama cuando el nódulo todavía no es palpable o lo es mínimamente. El
diagnóstico temprano del cáncer de mama aumenta las posibilidades de cura.
Se recomienda que todas
las mujeres de 40 a 69 años se realicen al menos una mamografía cada uno o dos
años junto a un examen físico de las mamas por parte de un profesional de la
salud. Tanto las mujeres menores de 40 años como las mayores de 69 deben
consultar con el médico acerca de la conveniencia de hacer o no una mamografía.
Ante una mamografía con una imagen sospechosa de cáncer o un examen físico que
detecte una lesión visible y/o palpable en la mama, se deberá realizar una
biopsia para definir el tratamiento. La biopsia consiste en la extracción de
células y tejidos que un médico patólogo observa en un microscopio para
verificar si hay signos de cáncer.