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domingo, 5 de agosto de 2012

SERIES - Virtudes y Valores - Las tres R's



Tradicionalmente en la sociedad norteamericana, por muchas décadas se ha hablado de las "tres R's" en relación a los bloques que conforman la fundación básica para el aprendizaje y el desempeño del individuo dentro de todos los niveles del sistema educativo.  Estas erres son: reading, writing, y arithmetic (lectura, escritura y aritmética).  Estas son las tres habilidades y disciplinas que se refuerzan en el joven individuo, en el nivel básico de educación, para poder establecer las bases para el resto de su vida estudiantil-educativa, incluso profesional.  Se supone o se entiende que sin éstas no es posible desarrollar más altos grados de conocimiento y escolaridad.

Mi amigo Claude Jinks, de Houston, Texas, quien por edad podría ser mi papá, que tiene hijos mayores que yo, y con quien he compartido muchas y muchas horas de compañía y amistad, un día me dijo que cuando sus hijos eran chicos, él les enseñó las tres R's... pero a su manera.  Y para él, estas tres letras eran: Respeto, Responsabilidad y Religión.  Eso son las bases que uno de mis mejores y más correctos amigos le enseñó a sus hijos, quienes ahora son pilares sólidos para esta sociedad de hoy.  Veamos estas erres, una por una.

Respeto:  Es un tratamiento básico y fundamental para la existencia de cualquier relación interpersonal.  También es un puente de ambas vías; tiene la habilidad natural de ser recíproco y mutuo.  Tiene profundas ramificaciones, no solo en lo social, sino también en lo psicológico, lo filosófico, lo moral, lo ético y lo político.  En la estructura básica de la relación interpersonal, el respeto empieza en la propia persona, cuando se reconoce a si mism@ como entidad única, y luego esa auto-imagen genera otro espectro (idealmente respetable y respetuoso) que es el que se transmite a los demás junto con ideas, expresiones verbales, faciales, gesticulares, etc.  Se debe respetar la autonomía, la individualidad, la dignidad, la identidad, la imagen y los gustos de cada persona, asi como la integridad física, moral y sentimental, y los derechos y las garantías individuales otorgadas por la ley a cada quien.  Se respetan los defectos y las virtudes de cada individuo; sus fortalezas y debilidades; sus talentos, habilidades y conocimientos.  Más adelante, entonces, se respeta la jerarquía natural y la otorgada u obtenida.  El respeto a la jerarquía es fundamental para el correcto funcionamiento social.  Sin embargo, también se respeta a los más pequeños.  Acorde a la filosofía de Confucio, uno debe ofrecer el mismo tipo de tratamiento que uno desea obtener de los demás.  No se le hace a los demás lo que no quisieras para ti mismo.  Como ven, el respeto es básico para el funcionamiento más elemental del individuo, e igualmente necesario para la coexistencia y la convivencia entre seres humanos.

Responsabilidad:  Ésta es una actitud menos elemental que el respeto en la escala cognitiva y conductual básica del hombre, pero no menos fundamental para su desempeño a lo largo de la vida.  La responsabilidad es un valor que se crea en la conciencia de la persona, que le permite reflexionar, administrar, orientar y valorar las consecuencias de sus actos, siempre en el plano de lo moral.  Idealmente este valor en el individuo pasará al plano ético, que constituye la puesta en práctica, y con esto se crea una escala de magnitudes.  Por ejemplo, una persona puede (o no) ser lo suficientemente responsable como para obtener una licencia para conducir, y en efecto manejar con responsabilidad un vehículo, acorde con las leyes y los reglamentos establecidos y que son de obligatorio cumplimiento.  Menciono ésta como una responsabilidad estándar, teniendo en cuenta que existen responsabilidades mayores y menores en esa escala ética de responsabilidades.  Hay que tener claro que no puede existir responsabilidad sin conciencia.  La persona responsable actúa conscientemente, asumiendo las consecuencias de sus actos.  El éxito en la vida suele estar directamente ligado al nivel de responsabilidad que tenga el individuo.  La persona que posee responsabilidad se convierte en un individuo confiable.  La persona confiable cumple lo que promete y no promete lo que no puede cumplir.  La responsabilidad y la confiabilidad luego son pilares de la eficiencia y de la gestión de calidad.

Religión:  Sin duda es una herramienta de avance.  Es también la cancha en donde ejercitar y fortalecer la espiritualidad.  En este blog escribí sobre el valor Espiritualidad.  Ahí comienzo diciendo que la ésta es virtud y elemento indispensable para la existencia de la condición humana.  Luego menciono los cuatro planos que conforman esa forma humana, y queda claro que el plano superior o más importante es el espiritual.  Esto implica pensar que antes de ser humanos, somos espíritu; somos un soplo de inspiración.  Todo lo demás existe en nosotros luego de esa inspiración.  Ejercer una religión es un derecho humano consagrado en la Carta Magna, más no es un deber bajo el punto de vista legal.  Estoy seguro de que en el hogar de mi amigo Claude, practicar la religión era (y es) un deber.  Asi mismo es en mi hogar.  Y es que, al ser católico, estoy obligado a practicar fielmente mi religión.  Crecer espiritualmente implica también el desarrollo de muchas otras virtudes y valores.  Esto es como la expansión de estas tres erres.  La expansión del entendimiento y los valores morales y espirituales en mi persona me harán un individuo más apto para alcanzar el éxito personal y colectivo.  También en este blog, al redactar sobre la virtud del discernimiento, menciono que muchas veces éste puede obtener ayuda en la oración.  Orar es comunicarse con el Ser Supremo, y es en cierta medida practicar la religión.  Recibir los sacramentos también es practicar la religión.  Al orar uno invoca "dones" importantes, como lo son la protección, la sabiduría, la paciencia y la fortaleza, entre otros.  La religión es no solo muy importante sino también básica dentro de la personalidad de un individuo balanceado e integral.

Inculquemos las tres erres en nuestros hijos desde que nacen.  Es un valioso legado, no solo para el logro de su felicidad personal, sino además para beneficio de la colectividad humana.  Pienso que en la mayoría de los casos estos tres valores son tomados muy a la ligera, mientras que deben ser abrigados de manera tan sagrada y fundamental como el agua que bebes y el aire que respiras.


miércoles, 27 de junio de 2012

SERIES - Virtudes y Valores - Etica



Puede no ser una virtud, comúnmente hablando, pero definitivamente sí es un valor, y de los más contundentes e importantes.  Hasta este momento he publicado 26 artículos en las Series Virtudes y Valores, y nunca habré sido tan taxativo, riguroso e incisivo al escribir, como lo haré ahora, al referirme a este valor moral.

Por definición, la ética es una rama de la filosofía que se ocupa del estudio racional de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el buen vivir.  Se parece un poco al honor; sin embargo se le conoce como la "filosofía moral".  A la ética se le atribuye la delicada función de sistematizar, defender y recomendar reglas de conducta que se apoyan en el concepto que define lo correcto y lo incorrecto.  He aquí la utilización de otra virtud: el discernimiento.  Más allá, la ética establece límites que separan los derechos particulares de los comunes, y por lo tanto elimina el llamado "conflicto de intereses".  De ahí nace el concepto que establece que "los derechos de uno terminan donde comienzan los de los demás."  Son leyes básicas pero importantísimas, que propician la convivencia social pacífica, moral, justa y segura.  Desarrollado en grados más sublimes, tiene que ver con el honor y la honestidad. 

Sin embargo, a niveles más básicos y primitivos, la ética regula la conducta individual sobre asuntos muy fundamentales, incluso a nivel de la familia.  Además, la ética tiene mucha responsabilidad sobre la conducta global dentro de la vida en sociedad.  Luego la ética aplicada, o ética profesional, regula las actividades que se realizan en el marco de una profesión. 

La aplicación de las normas éticas dentro del funcionamiento del hombre en la sociedad son fundamentales e importantísimas.  Uno como individuo no puede más que desear que ese legado se perpetúe hacia el presente que le tocará a nuestros hijos vivir en el futuro.  Imaginen por un instante un mundo sin ética, y sentirán pavor.  


Las normas éticas rigen el manejo de todo tipo de correspondencia, ya sea el correo tradicional, el correo electrónico, o las llamadas telefónicas, a fin de proteger su privacidad.  También aplican en toda transacción bancaria, en sus contraseñas y secretos personales. 

La Junta de Control de Juegos impone el cumplimiento de normas éticas en los casinos, en la lotería, y hasta en las rifas, de tal manera que los colaboradores relacionados a estas actividades no puedan reclamar ganancia. 


Cuando uno visita al psicólogo o al psiquiatra, una serie de reglas éticas se encuentran presente en todo momento, dada la naturaleza de los tratamientos y las terapias y consejos que ahí se van a administrar, y la vulnerabilidad especial del paciente.  La relación (del personal) médico - paciente varía segun el tipo de disciplina o práctica médica que se ejercita.  La relación que se da entre el paciente y el profesional de la salud mental o terapia psicológica es algo muy único, delicado y especial.  En esos casos, la ética priva al máximo.  Cada vez que la mujer va al ginecólogo, la paciente descansa sobre el juramento hipocrático, que es también un código de ética al cual todo médico se adhiere y rinde juramento solemne.  Hasta en procedimientos médicos simples (pero fundamentales), como la asepsia, está presente la ética y el honor. 

Uno espera un comportamiento ético por parte de los policías, y por supuesto, los jueces y todo personal que tiene que ver con la administración de justicia, incluyendo los abogados.  Algunas de estas profesiones en las que la ética es primordial, están protegidas y organizadas en torno a un cuerpo colegiado, y éste vela por la conducta ética de sus agremiados, a través de un tribunal de honor y disciplina.  Tal es el caso de las enfermeras, los médicos, los contadores, los periodistas, los abogados, y los ingenieros y arquitectos.

El asunto se torna aun más delicado cuando nos referimos a la aplicación solemne y efectiva de normas éticas en el ejercicio de cargos públicos, y de mando y jurisdicción.  En Panamá, gobierno tras gobierno parece demostrar que el comportamiento ético que se espera de las autoridades se va perdiendo cada vez más.  Y la pregunta es: ¿Quién fiscaliza y protege el cumplimiento de la ética sagrada por parte del Presidente de la República para abajo?  La Asamblea de Diputados y la Corte Suprema de Justicia evidentemente no lo hace, toda vez que estos dos órganos del Estado se vean controlados por el Organo Ejecutivo del gobierno.  El compromiso viciado de estos dos órganos del Estado es parte de la anulación de la ética consagrada en la Constitución Nacional, y por lo tanto es debilitamiento de la sociedad panameña y consecuente desmejoramiento y dilución de la calidad de vida en ese país. 

En Panamá, la Sociedad Civil, a través de sus organizaciones cívicas y ciudadanas tampoco está logrando ejercer esa función protectora de la ética obligada y establecida ante los funcionarios públicos de alto rango.  Finalmente, el sentido patriótico, la visión a futuro, o la pena pública tampoco parecen surtir efecto ante la falta de todo escrúpulo ético por parte de los gobiernos.  

Algunos ejemplos de antivalores que atentan contra la ética son: el nepotismo, el tráfico de influencias, el soborno, el negociado con intereses personales involucrados, el delito de estafa, el delito de hurto, la publicidad engañosa, la manipulación sexual, la discriminación, el abuso, derroche y despilfarro de los bienes y capitales pertenecientes al Estado, etc.  Nombrar a jueces y magistrados de la Corte Suprema tras haber obtenido favores sexuales o comerciales o de cualquier ídole personal, o con el objetivo de obtener favores (protección) júridicos indebidos al finalizar el mandato presidencial es una falta colosal a la ética.  Es inaceptable y muy reprochable.  Insisto: que el Presidente de la República haga uso de las facultades que el Estado y la ley le otorgan para nombrar a sus allegados en posiciones que sostienen y garantizan la estructura democrática, tales como la Contraloría General de la Nación, la Corte Suprema de Justicia, y el Tribunal Electoral, es una falla ética de proporciones y consecuencias incalculables, y es severamente peligroso para el bien y el futuro de todos los asociados.


Imponer multas por infracciones públicas, tales como el conducir a velocidad en exceso de la establecida por la ley, es una función inherente al gobierno de Estado.  Traspasar esa función a una compañía privada, con la finalidad de lucrar, y que además entre los dignatarios de esa compañía aparezca el hijo del Presidente, o un socio o allegado directo del hijo del Presidente es una aberración legal y moral que debiera ser sensurada y castigada.

Alejar el orden público y particular del fundamento ético es tan peligroso y destructivo que equivale a deshumanizar.  Crear leyes que favorezcan a uno de los dos géneros por encima del otro (o que menoscabe la igualdad de derechos entre ambos géneros) (ejemplo el Código de la Familia y el Menor con claras ventajas feministas ante la ley) equivale a fomentar más la violencia entre los géneros humanos, y constituye una peligrosa falta a la ética humana.  Crear o fomentar leyes que favorezcan el aborto o la unión legal entre personas del mismo sexo (gays) es un atentado contundente y certero contra la ética humana.  Desestimar los derechos de los animales, del planeta y del medio ambiente es antiético.  Soltar al medio ambiente desechos tóxicos y peligrosos, tales como el aceite de motor y las baterías es antiético.  No botar la basura en su lugar, escupir en la calle, o ser parte de cualquier conducta que genere gérmenes, víruses y bacterias en el medio en que vivimos y compartimos son conductas antiéticas.  Contaminar el ambiente con ruido es antiético. 

Disminuir la ética en cualquiera de las formas aquí mencionadas es deshumanizar y atentar contra el orden social y humano que nos permite convivir en sociedad con garantías establecidas de paz, bienestar y oportunidades.  Actuar a lo largo de esta vida con apego a la ética y al honor es luchar de manera limpia y con respeto a las reglas del juego, y es fomentar la paz y la humanidad hacia uno mismo, los hijos de uno, y los hijos de los hijos de uno.  ¡Etica es garantía!

domingo, 6 de mayo de 2012

SERIES - Virtudes y Valores - Discernimiento



El discernimiento es un valor fundamental.  Utilizar el discernimiento no implica un proceso mental muy complicado ni virtuoso, como en el caso de otras virtudes o valores, pero sí requiere del uso de la perspectiva y de la habilidad de poder comparar entre un elemento o concepto y otro.  En muchos casos el discernimiento se apoya en la conciencia e incluso en el sentido de vergüenza, por lo cual se puede decir que este valor, asi como otros, es parte de la salud mental conductual, del perfil psicológico de la persona, y de su carácter moral.  Tal como sucede con todas las demás virtudes y valores, cada persona posee discernimiento en mayor o menor proporción, afortunada o desafortunadamente.

Señores lectores, el discernimiento es lo que nos ayuda a distinguir entre el bien y el mal; entre lo bueno y lo malo; entre lo moral y lo inmoral; entre lo seguro y lo inseguro; entre lo saludable y lo pernicioso.  La conciencia es uno de los principales elementos psicológicos que nos impide ir en contra de nuestro discernimiento.  El cinismo, el impudor, la desvergüenza y el descaro son elementos que nos impulsa o nos permite ignorar al discernimiento.  El discernimiento apoya al buen juicio y al sentido común.

Existen entonces dos tipos de discernimiento: el discernimiento bíblico (o cristiano) y el discernimiento filosófico.

El discernimiento bíblico es el que utiliza a la Biblia como base, criterio, modelo o autoridad, para poder distinguir entre lo que es "bueno" y lo que es "malo", desde el punto de vista de Dios.  Este concepto tiene raices muy profundas.  Proviene de autoridad hebrea, y está todo explicado en el libro de Proverbios, que nos habla de "bi-náh" (entendimiento) y de "tevu-náh" (discernimiento), Pr 2:3.  La persona que compagina el conocimiento y el discernimiento controla lo que dice y es sereno de espíritu (Pr 17:27).  A diferencia de los 'faltos de corazón', las personas de "discernimiento amplio" guardan silencio cuando deben.  No traicionan la confianza que se ha depositado en ellas (Proverbios 20:19).  Como saben que el habla imprudente puede hacer daño, las personas que tienen discernimiento son 'fieles en espíritu'.  Son leales a sus compañeros de creencia y no divulgan asuntos confidenciales que pudieran poner en peligro a estos.

Bíblicamente, el discernimiento es tan antiguo como Adán y Eva.  El árbol de la ciencia del bien y del mal bien podría decirse que es el árbol del discernimiento.  Vivir actuando humana y responsablemente es vivir discerniendo en una u otra forma.

Mientras que el discernimiento bíblico se adhiere a una norma y una autoridad superior, el discernimiento filosófico se apoya en patrones de conducta establecidos, que te ayudan a distinguir entre lo que es "bueno" y "malo", desde el punto de vista humano, cuya norma de valores se basa en la acumulación del conocimiento basado en la observación del comportamiento humano, sus motivaciones y pensamientos, etc.

Lo cierto es que la práctica del discernimiento y nuestros primeros contactos con éste, nos viene desde muy temprana edad, y a través de nuestros padres o nuestros tutores.  Ellos disciernen por ti cuando eres un bebé o un niño, y te transmiten el conocimiento de lo que está bien y está mal, de lo aceptable e inaceptable, y de lo que es seguro y lo que es peligroso.  Ligado a esto va también el concepto de obediencia.  Asi como se aprende a obedecer, también se aprenden las consecuencias del desobedecer o el elegir el camino de lo malo o lo incorrecto (la malicia).


Luego cuando uno va creciendo, a lo largo de la vida infantil se continúa adquiriendo y ejercitando el valor del discernimiento, al tiempo en que se nos expone a estímulos filosóficos presentados a través de películas o programas televisivos infantiles, o la lectura de fábulas y cuentos.  Esta étapa es muy importante para la estimulación del discernimiento y la formación del criterio correcto.  Se nos expone a historias en las que aparece un ser malvado por una parte, y un ser bueno o un héroe por el otro.  En estos cuentos filosóficos existe una línea muy marcada que separa y diferencia el bien del mal, y típica e idealmente, el joven individuo desea verse situado del lado de la línea que representa el bien, a toda costa.

Más adelante, cuando uno comienza a tener contacto con las experiencias reales de la vida (después de haber obtenido esta base importante de discernimiento, idealmente), empieza uno a observar que esa línea que divide el bien y el mal, o lo correcto de lo incorrecto, no es tan clara como en las fábulas y cuentos, o en las películas infantiles de super héroes.  Existen más áreas grises, e incluso ocurre entonces la influencia psicológica y filosófica de ciertos vicios y corrientes sociales, como pueden ser la política, la moda, las costumbres, la poderosa influencia de los medios masivos de comunicación, la propaganda, etc, que no siempre nos ayudan a discernir entre lo auténtico y lo ilegítimo, o lo armónico y lo disonante, o lo valioso o lo fino y lo ordinario.  Estas tendencias sociales nos pueden empujar hacia preferir lo equivocado.  Es ahí, en ese momento, cuando uno como individuo debe hacer el mejor uso del valor al que se refiere este artículo.


El discernir correctamente, como proceso mental y moral, nos ayuda a separar de manera efectiva el bien del mal; nos ayuda a establecer más claramente esa línea divisoria que muchas veces no existe dentro de las áreas grises de la vida.  El discernimiento muchas veces anula el concepto de "opinión".  El discernimiento máximo va más allá de las opiniones, dado que a través de él, queda muy claramente expuesto lo blanco de lo negro, sin lugar a dudas ni opiniones.  El discernir nos ayuda a separar lo verdadero de lo falso.  La falta de discernimiento nos lleva a la larga a un desequilibrio personal que luego influye en el medio social en el que vivimos.  Acomodarse a las circunstancias de la vida muchas veces es necesario, y no está mal, pero eso no es discernir.  A veces pensamos que tomamos decisiones con discernimiento, pero en realidad solo son decisiones de conveniencia.  El buen elegir nos llevará continuamente a esferas más elevadas.  Nuestra conciencia superior conoce el obrar correctamente, pero nuestra mente inferior muchas veces nos lleva a cometer errores que a la larga se convierten en un karma sin fin, llevándonos a esferas cada vez más bajas.

Asi como mencionaba en mi artículo sobre el valor Humanidad, que la avaricia y la codicia extrema nos llevan al deshumanismo, ahora les digo que también en muchos casos nubla la mente hasta anular el discernimiento.  Esta ausencia de discernimiento, en el menor de los casos nos hace pasar vergüenza, mientras que en el peor de los casos puede afectar el destino o el bienestar, o al menos la reputación colectiva de millones de personas de un país (o paises).

Muchas veces el discernimiento puede obtener ayuda en la oración, no solo porque al orar interiorizamos, sino también porque este valor, el discernimiento, encuentra apoyo en los siete dones del Espíritu Santo, que son: Sabiduría, Inteligencia (Entendimiento), Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad, y Temor de Dios.


"El bien es el bien, y el mal es el mal. No puede haber confusión"  ... Capt M

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