viernes, 25 de febrero de 2011

Salario Emocional


Interesante nota editorial por Manpower.

Aunque en general trabajamos por un ingreso monetario que permita satisfacer necesidades básicas, lo cierto es que nos involucramos en el trabajo por lo menos la tercera parte de nuestra vida diaria–ocho de cada 24 horas del día-, por mucho más que un salario. Buscamos pertenencia, reconocimiento, realización, desarrollo profesional, convivencia, seguridad, etc., es decir, un conjunto de aspectos que el dinero por sí mismo no otorga y que se vinculan a nuestras emociones.

Por eso, el incentivo o salario emocional se pondera como una gran herramienta para la adecuada administración del recurso humano. Mientras que las recompensas en efectivo tardan poco en desaparecer absorbidas por los gastos cotidianos, el buen trato, la buena atención y las múltiples formas del salario emocional pueden tener un impacto motivacional a mediano y largo plazo.

El salario emocional se define como todo aquel incentivo no monetario orientado a reconocer los logros de los empleados, compuesta por conceptos no económicos destinados a satisfacer, de manera integral, necesidades de tipo personal, familiar y profesional del empleado. Constituye una amplia gama de opciones orientadas a atraer a personas clave a la organización y retener la fidelidad de los empelados más valiosos.

En este tema, las opciones son las que la creatividad permita: van desde políticas de flexibilidad laboral y horarios adaptables a primera y última hora, pasando por planes de conciliación de la vida profesional y personal, planes de carrera, oportunidades de promoción, ascenso y desarrollo profesional, hasta programas de formación técnica y gestión, procesos de coaching, mentoring, tutoring y programas personalizados para contrarrestar el estrés laboral.

Parte fundamental del éxito en un esquema de compensaciones de este tipo es la investigación de las verdaderas necesidades de los colaboradores. De acuerdo con algunos reportes, se ha observado que lo que los empleados dicen que quieren y por qué trabajan tan duro no siempre coinciden con sus motivadores reales; dichas investigaciones muestran que muchas personas declaran preferencias por el estímulo monetario, pero su rendimiento aumenta cuando se les proporcionan otra clase de incentivos. Y es muy importante destacar que para ser realmente efectiva esta fórmula debe diseñarse a la medida de las necesidades de cada trabajador.

Está comprobado que el salario emocional contribuye a lograr mayores vínculos emocionales entre empresa y trabajador, de manera que éste no solamente se sienta parte integrante de la misma, sino que desee serlo por mucho tiempo.
Sin embargo, si tomamos en cuenta que se actúa sobre las emociones del empleado, las organizaciones deben ser muy cuidadosas a la hora de implantar un salario emocional. Deben cuidar la existencia de una alineación entre lo que la empresa propone como incentivo y lo que el trabajador valora como tal, porque de lo contrario la medida puede resultar contraproducente.

Por otro lado, el salario emocional habrá de estar bajo supervisión presupuestaria para identificar en todo momento los departamentos donde se aplica y las acciones que merecen la motivación. En este sentido, casi resulta obvio señalar que en el esquema retributivo del que estamos hablando, los supervisores directos desempeñan un papel fundamental en el proceso de recompensa y reconocimiento.

El salario emocional es pues una veta que las empresas siempre pueden y deben explorar para retener y atraer a su personal, más aún cuando los presupuesto de nómina son limitados debido a factores relacionados con periodos de crisis económica, tiempos en que la creatividad es el mejor sustituto del dinero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...