domingo, 6 de julio de 2014
SERIES - Sr. Vino - Côte-Rôtie
sábado, 7 de septiembre de 2013
SERIES - Sr. Vino - Marsanne / Roussanne
miércoles, 8 de junio de 2011
SERIES – Sr. Vino - Châteauneuf-du-Pape

Anteriormente he escrito sobre otras regiones del Ródano, como Cornas y Saint-Joseph. Châteauneuf-du-Pape es el más famoso de los vinos producidos en Côtes du Rhône. Las “Coteaux” (laderas) de Châteauneuf-du-Pape se encuentran entre las ciudades de Orange y Avignon, conformando los parajes más hermosos de Provence.
El nombre, Châteauneuf-du-Pape, significa “el castillo del papa”. Y es que la historia de esta apelación está íntimamente ligada a la historia papal. En 1308, el Papa Clemente V, antiguo Arzobispo de Bordeaux, reubicó la cede papal al pueblo de Avignon. Clemente V y subsecuentes papas de Avignon, se dice que eran grandes amantes del vino e hicieron mucho para promoverlo durante los setenta años de “papado aviñonés”. En verdad, estos años de papado hicieron mucho, no solo por los vinos de la región del Ródano, que a la época eran menos que ilustres, sino tambien por la viticultura y su orgullo en general. Y esto se ve demostrado hoy en día, por...
Si ustedes leyeron mis artículos sobre Cornas y Saint-Joseph, sabrán que en estas dos apelaciones del Ródano, en Cornas solo se permite, por ley, cultivar la Syrah para la producción de sus vinos, y en St. Joseph, además se Syrah, se permite añadir Marsanne y Rousanne. Pues la ley permite a Châteauneuf-du-Pape elaborar sus vinos con trece (13) variedades autorizadas y controladas de uva, que son: Garnacha, Syrah, Mourvédre, Cinsault, Muscardin, Cournoise, Clairette, Bourboulenc, Picpoul, Rousanne, Terret Noir, Picardan, y Vaccarese. Esto no quiere decir que una botella típica de Châteauneuf-du-Pape contenga porcentajes de las trece uvas. La tendencia en los últimos años ha sido incluir menos, e incluso nada de las uvas blancas, y más bien apoyarse fuerte o sólamente en la Garnacha, la Mourvedra y la Syrah. Sea como sea, la uva que predomina en estos ensamblajes siempre es la gran y señorial Garnacha.
De cualquier manera, los Châteauneuf-du-Pape son vinos de gran cuerpo, dimensión y envergadura, en los que se destaca la complejidad de sabores, y el valor artístico o artesanal del productor en lograr armonía, significado, sensación, orden, diferencial, expresión de terruño, valor, calidad, concentración, y matices con el complicado ensamblaje de estos tantos varietales, y del resultado final suelen destacarse aromas a vainilla, frutas rojas, y canela. En el paladar suelen sobresalir sabores a carne de caza, y detalles a brea y cuero.
El terreno de esta apelación es más bien rocoso. Proviene de capas de piedras llamadas “galets” (piedrecitas). Estas piedras son típicamente conformadas por cuarzita y trazas de glaciar Alpino que ha sido pulida a lo largo de milenios por el Río Ródano. En otras palabras, estas tierras, milenios atrás, eran la cama que bañaba las aguas del río. Se extiende sobre poco más de 8,000 acres, lo cual supone un área muy grande para estandares del Ródano.
Estos vinos por su carácter y potencia se destacan muy bien con carnes rostizadas, carnes de caza, y un plato típico francés conocido como coq au vin (pollo estofado al vino). Los quesos que maridan mejor con estos vinos son: Roquefort, St. Marcellin, Langres y Maroilles.
En fin, estos vinos son joyas de la cultura, la ciencia y la historia del vino en el mundo. Si nunca has probado uno, es algo que debe estar en el “bucket list” de cada persona. No son vinos de bajo costo, pero para la calidad y el “deguste” que ofrecen, y el pedigrí y la clase que ostentan en el mundo vasto y culto de los vinos, su precio es muy poca cosa. Por favor, por ser la Garnacha mi varietal favorito, en honor a quien redactó esta nota para ti, el lector, y si te sentiste inspirado por mi a probar alguno de estos exquisitos vinos, tras hacerlo, deja como ofrenda un comentario debajo. Salud y armonía a todos!
martes, 5 de abril de 2011
Cornas AOC

Hace poco escribí sobre un vino delicioso y exclusivo de la Apelación Saint-Joseph, que compartí y disfruté en familia. Se me ocurre hoy escribir sobre esta Apelación vecina, también perteneciente a la Región del Ródano Norte.
El Ródano Norte está compuesta de las Apelaciones (o sub-regiones) Crozes-Hermitage, Saint-Joseph, Hermitage, Saint-Péray, Condrieu, Château-Grillet, Cornas, y Côtes-Rôtie. Hoy se me ocurre Cornas, por ser la más similar a Saint-Joseph, de la cual escribí hace poco.
Se piensa que la palabra Cornas se deriba de un antiguo vocablo Céltico que significa “tierra quemada o chamuscada”. Asi que he ahí un dato interesante sobre estos vinos; el terreno sobre el cual sobreviven estas vides, único y privilegiado como es, le imprimen esos sabores a especia y primienta tan sensacionales. Los mejores viñedos en Cornas son los que se encuentran en colinas peligrosamente inclinadas, sostenidas en su lugar por terrazas ancestrales, construidas con pared de roca.
En Cornas se producen sólamente vinos tintos, exclusivamente del varietal Syrah. A diferencia de otros vinos tintos del Ródano Norte, en Cornas no es permitido la adición de uvas blancas a sus vinos, y en Cornas no se producen vinos blancos. Cualquier vino designado Cornas AOC es hecho de 100% uvas Syrah, por ley.
Estos vinos cuando están en su plenitud son densos, enérgicos, y masculinos, con una astilla de pimienta blanca que te da en los dientes. Medio segundo más tarde, se manifiesta con su caracter brioso que explota en tu paladar; y si se trata de un Cornas más indomable, tal como son los vinos resultantes de las temporadas (veranos) más cálidos, puedes llegar a sentir, acto seguido, una sensación en la lengua una sensación que solo se puede describir como latigazos de tiras de cuero negro. Yo diría que Cornas no es un vino para el gusto general de todos los paladares, pero quienes gustamos de estos vinos, los amamos con locura.
En el caso de Cornas el añejamiento es crítico. Por eso decía en mi artículo anterior que Saint-Joseph son vinos ideados para tomar más bien jóvenes, mientras se esperan estos hermanos mayores a estar listos para el consumo. Cornas generalmente se añeja de siete a diez años. Sin embargo, más recientemente, tras el impulso del famoso productor Jean-Luc Colombo, ha salido un nuevo estilo más afrutado, que requiere de menos edad.
En Panamá, se puede encontrar Cornas en SDS Pasión por el vino, la bella tienda de mi amigo Oriol Serrá, úbicada en el Parque Industrial de Costa del Este. Cornas no son vinos de bajo costo, siento decir, pero es una experiencia formidable garantizada. Son vinos de gran potencial para maridar la buena mesa, sobretodo carnes, asados, estofados, y hasta carnes y aves de caza. Es una ensayo obligatorio para todo aficionado a los vinos que desee expandir más sus horizontes sobre esta vasta cultura, y práctica común para el enófilo más experto. O si deseas impresionar al jefe o a los suegros, Cornas es justo el truco! Salud!
martes, 15 de marzo de 2011
Saint-Joseph en familia

Lunes en la noche; día de la semana de poco atractivo o utilidad social, pero muy apropiado para reunirnos Concepción y yo con mi hermano José Gabriel y su señora Marta, para cenar en conmemoración al cumpleaños de Marta.
Propuestas y contra propuestas a la hora de elegir el restaurante, ante una ciudad que, hay que admitir, cada día ofrece más y más opciones y alternativas. Optamos por una propuesta nueva para los cuatro: La Forchetta, ubicado en Plaza Catedral.
Entonces a emplear mi criterio, antes de salir de casa, al elegir y portar un vino meritorio para la ocasión. Usualmente cuando vamos a cenar con rumbo desconocido, y en pluralidad de casos, opto por un vino versátil, tendiendo hacia las cepas Pinot Noir, o Gammay, o aun Sangiovese; hasta un Carmenere. Pero esa noche me fui más por lo solemne que por lo práctico o versátil. Sentí que para el honomástico de mi cuñada, en cena para dos hermanos y sus señoras, Saint-Joseph era magnífico.
Saint-Joseph es una Apelación de Origen Controlada (AOC) francesa de la parte Norte de la Región Vinícola del Ródano. Se extiende sobre un área de aproximadamente 920 hectáreas. Tal como es en la región del Norte del Ródano, en St. Joseph la variedad de uva roja permitida para utilizar en la producción de vinos es Syrah. Adicional a esta cepa, es permitido utilizar hasta un 10% de dos varietales blancos, que son Marsanne y Rousanne. Las vides de St. Joseph generalmente pasan de los 100 años de edad.
En particular, el vino que honraba deliciosamente nuestra mesa era un Domaine Yves Cuilleron “Les Serines” de 2007. Se mostró jóven, apuesto y generoso en la copa, desde su brillante color púrpura y borde sutilmente rubí. Igualmente expresivo y decidido es su bouquet, que ofrece aromas exóticos a trufa, combinados con bellas notas afrutadas a cereza e imperdibles escencias minerales a talco y pizarra. Efectivamente el terreno de Cuilleron, de base de arena y granito, conjugado con vides de raices antiguas y de calidad, imprimen una mineralidad bella al caldo, y con tal atributo, el pedigrí de este vino es importante y muy notable. De la calidad del fruto, el manejo experto del enólogo y los pagos controlados de estas formidables vides es que el vino demuestra en copa complejidad suficiente para evolucionar a lo largo de nuestra velada familiar, y en boca, un paso muy largo e impresionantemente complejo. Conversabamos en la mesa sobre la armonía y la bella composición que teníamos en la copa, entre larga estructura y hermosa pulpa y carnosidad. Ambos atributos resaltan por igual, y se conjugan para dar paso a un vino elegante, interesante y complejo, con elementos afrutados, minerales, y ligeras notas ahumadas y matices exóticos. A pesar de sus dimensiones, anoté una acidez muy discreta y controlada, y un final no muy prominente (sí interesante, pero no largo). Y es que Saint Joseph son vinos diseñados para tomar relativamente jóvenes, para entretener mientras en el Ródano Norte se esperan los pagos de sus hermanos mayores, Hermitage y Cote-Rotie.
Específicamente, Les Serines 2007 fue fermentado por dos semanas en barriles de acero inoxidable, y luego en roble usado, por 18 meses. El producto final responde claramente a la filosofía de Yves Cuilleron, dirigida a producir vinos con carácter, tipicidad, frescura y dulzura de fruta. Aunque es un vino muy seco y elegante, comentábamos en la mesa, la fruta resalta mucho, y los taninos son “dulces”. ¿Se entiende? Es un vino formidable, poseedor de elementos y manejo privilegiados, y de un pedigrí elevado que complementa nuestro importante momento familiar, y la buena comida servida por La Forchetta. El productor embotelló sólamente 20,000 ejemplares de este vino. Es una oportunidad y una experiencia que vale cada uno de los $70 que costó. Lo vende mi buen amigo Oriol Serrá. Salud!




