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viernes, 4 de julio de 2014

10 hábitos de las parejas felices



Aunque aveces no queramos admitirlo, éste es uno de los temas más frecuentemente discutido o al menos meditado de nuestra época.  ¿Cómo tener éxito en nuestra vida y relación de pareja?  Es el criterio de este blog que la relación de pareja, dentro del contexto de nuestro paso por esta vida, es uno de los éxitos más sublimes e importantes, o por el contrario, en el caso de aquellas que fenecen por la razón que sea, es uno de los fracasos, de los dolores, y de las derrotas más grandes de la vida.

Es simplemente lógico; nadie se casa o emprende la vida para dos, con la idea de deshacer el compromiso algún día.  Cuando existen hijos de por medio, el asunto se torna aun mucho más triste, serio, y desafortunado. 

La vida pareciera indicarnos que tendencias y costumbres sociales adoptadas por la humanidad actual, con su fabulosa tecnología que nos une más por un lado, y desune por el otro; también el ajetreo del bregar cotidiano, que es muy diferente ahora que antes, y las exigencias socio-económicas de la era en que vivimos, han aupado una serie de disfunciones y trastornos en la conducta social-humana tanto en el género masculino como en el femenino, en lo que tiene que ver con las funciones y objetivos reales de cada quien dentro de una sociedad de pareja, su solemne compromiso, y sus reglas funcionales indispensables.

Entonces la pregunta queda: ¿Qué se necesita para ser feliz en una relación? es la pregunta que plantea el doctor Mark Goulston, psiquiatra, consultor empresarial y conferencista internacional, quien propone algunos consejos para mejorar la vida en pareja.

Si bien no existe un secreto mágico para lograrlo, Goulston plantea que su experiencia le ha hecho notar que las parejas más felices suelen tener ciertos hábitos que contribuyen a su bienestar.  Y son los siguientes:

1. Van a la cama al mismo tiempo

Según Goulston, las parejas felices suelen resistir a la tentación de ir a acostarse en diferentes momentos. “Van a la cama al mismo tiempo, incluso si uno de los dos se levanta luego para hacer cosas mientras su pareja duerme”, dice, añadiendo que “cuando tocan su piel aún sienten un pequeño hormigueo, a menos que uno o ambos estén tan agotados como para sentirse sexualmente excitados”.


2. Cultivan intereses comunes

Cuando la pasión baja sus niveles, es común que las parejas se den cuenta que tienen pocos intereses en común. Por ello, no hay que restarle importancia a las actividades que pueden desarrollar y disfrutar en conjunto, dice el experto.
“Si los intereses comunes no están presentes, las parejas felices los desarrollan”, señala, recomendando también tener actividades por separado, para que la relación no se vuelva demasiado dependiente.


3. Caminan de la mano o van uno al lado del otro

En lugar de que uno de los dos se vaya quedando atrás porque camina más lento o se detiene a ver algo, Goulston recomienda andar cómodamente al lado de la pareja, y mejor aún si se toman la mano. Si uno quiere parar a observar alguna cosa, es mejor hacerlo juntos, o se pierde el sentido de compañía.


4. Confían y perdonan

En los desacuerdos o discusiones rutinarias que no llegan a resolución, las parejas felices no se desgastan, se perdonan mutuamente y confían el uno en el otro, en lugar de guardar rencor y mantenerse de mala gana en la relación.


5. Se centran más en lo que su pareja hace bien que en lo que hace mal

Si comienzas a buscar cosas malas en tu pareja, siempre encontrarás algo. Si haces lo contrario, es decir, buscas lo bueno, también hallarás cosas. “Todo depende de lo que quieres buscar. Las parejas felices acentúan lo positivo”, dice el experto.


6. Se abrazan al reencontrarse después del trabajo o actividades

“Nuestra piel tiene una memoria de “buenas caricias” (amor), “malas caricias” (abuso) y “sin caricias” (descuido). Las parejas que se saludan con un abrazo mantienen su piel bañada por “buenas caricias”, afirma Mark.


7. Dicen "te amo" y "que tengas un buen día" todas las mañanas

Es una manera de cultivar la paciencia y la tolerancia, pues es una buena forma de empezar un día que depara problemas, dificultades y otras molestias que podrían darse en el trabajo.


8. Dicen "Buenas noches" cada noche, independientemente de cómo se sientan

“Esto le dice a tu pareja que, sin importar lo mal que estás con él o ella, aún quieres estar en la relación. Dice que lo que tú y tu pareja tienen es más grande que cualquier incidente perturbador”, explica el psiquiatra.


9. Llaman o envían un pequeño mensaje a su pareja durante el día

Llamar o enviar un pequeño mensaje preguntando como va el día del otro, es un hábito de las parejas felices, dice Goulston. Ayuda a mantener la complicidad y conexión aún cuando no se ven, y permite estar más en sintonía cuando se ven después del trabajo. Puedes saber si tu pareja está teniendo un día horrible o tuvo un gran logro que pueden compartir cuando se reencuentren.


10. Se sienten orgullosos de estar con su pareja

A las parejas felices les gustan verse juntos y cuando están en público suelen darse la mano, apoyar su mano sobre el hombro, espalda o rodilla del otro, etc. Muestran la conexión que existe entre ellos, a veces sin darse cuenta.

Goulston indica que un hábito es un comportamiento discreto que para transformarse en automático, necesita un poco esfuerzo para mantenerlo y cultivarlo. En este sentido, dice que aquellos que tienen problemas de pareja, pueden seleccionar uno de los puntos señalados y llevarlo a cabo. Además, si en un comienzo no funciona, aconseja no desesperarse y simplemente retomarlo.



En realidad la mayoría de las personas piensan que el matrimonio es importante, y que la familia es la unidad elemental y fundamental de la sociedad.  La gente se casa con enormes esperanzas de "vivir felices para siempre".  Existen muchos consejos (y consejeros) para las parejas que desean tener éxito, además de estos diez que nos aporta el Doctor Goulston.

Descubre y practica lo que hace feliz al otro.  Comparte las tareas del hogar.  Se respetuoso y cariñoso aun cuando estas resolviendo conflictos en la relación.  Adopta buenas tácticas de comunicación.  Aprende cómo sentirte siempre enamorado.  Haz todo con el consentimiento común.  Pequeños cambios en ti pueden llevar a enormes cambios en la relación.  Se agradecido con tu pareja (mutuamente).  Fomenta la empatía. 


Por último, recomiendo lo siguiente:  Mantengan una relación física saludable.  La intimidad física es diferente para el hombre que para la mujer.  Ambos esposos deben ser concientes de las necesidades de su pareja, e intentar alcanzar objetivos que satisfagan esas necesidades.  Después de la llegada de los hijos, se hace más difícil para la pareja mantener el mismo nivel de intimidad física.  No obstante, se debe buscar el tiempo para hacer de tu relación física una prioridad.


martes, 6 de diciembre de 2011

SERIES - Virtudes y Valores - Maternidad



La maternidad es un don y una gracia divina; tambien es un misterio y un milagro.  Para efectos humanos es además una virtud.  Como muchas otras virtudes, es una que se apoya en otras, y que también es parte integral del orden y la salud mental y emocional de la mujer sana.  En conmemoración al 8 de Diciembre, día de la Inmaculada Concepción en el calendario litúrgico católico, y que por este motivo se celebra el día de las madres en algunos países como Panamá, hoy reflejo en esta hermosa virtud humana y divina.

Tomemos como modelo la maternidad Divina de la Virgen María.  Según el dogma de fe de la Iglesia Católica, esta virtud de la Virgen, que fue dispuesta por Dios desde la eternidad (antes de todos los siglos), se apoya en otras virtudes, como lo son: la fe, la esperanza, la caridad, la humildad, la obediencia, la prudencia, la fortaleza y la templanza.  El dogma nos dice que estas virtudes son fuerzas indispensables para poner en actividad la vida nueva que le ha sido encomendada.

En el orden científico y natural observamos que a partir del momento de la concepción se crea vida, y con esto, la mujer comienza a esperimentar una serie de cambios hormonales de orden mayor.  Lo mismo ocurre en los animales.  Idealmente esta transformación endocrina, necesaria para la supervivencia y el desarrollo de la nueva criatura, tendrá un impacto en la conducta y en las emociones de la mujer, y serán canalizados a través de una serie de virtudes.  En los animales es gobernado por instintos. A las virtudes arriba mencionadas, yo añadiría la ternura, la bondad, la pulcritud, la paciencia, la humanidad, la dignidad, la abundancia, la sinceridad, la fecundidad, la moral, la disciplina, el amor, y otras.  Este conjunto de virtudes conforman la condición o virtud maternal, que es trascendental, porque idealmente la mujer comienza a experimentarla desde que es niña y ejercita esta vocación al jugar con muñecas, y luego va mucho más allá del alumbramiento, al punto en que no termina nunca.

¿Cuales son los antivalores que amenazan o merman esta virtud?  El feminismo distorciona la misión ideal de la mujer.  El Vaticano ha emitido numerosas advertencias sobre este vicio social.  El materialismo excesivo, asi como corroe o anula la espiritualidad, también merma o extingue la maternidad.  La egolatría también.  ¿Qué nos dicen los sociologos al respecto?  Estos expertos martillan el concepto de que la maternidad debe ser complementada por la paternidad (obviamente un concepto de integración familiar. Es lo mismo que decir que la maternidad por sí sola no tiene el mismo sentido).  "A veces, el tiempo de que se dispone es escaso porque las dificultades económicas obligan a pasar muchas horas trabajando, separado de la familia; en esos casos, cobra mayor importancia la calidad de la atención a la mujer y a los hijos: es necesario luchar por adquirir ciertas virtudes, como espíritu de servicio, desprendimiento, generosidad y buen humor, de manera de hacer agradable la vida a los demás".  Eso nos dicen los sociólogos sobre la paternidad con respecto a la maternidad, y si se fijan, las virtudes que ellos mencionan básicamente coinciden con las que componen y le dan apoyo a la maternidad: espíritu de servicio, desprendimiento, generosidad y buen humor.

Maternidad como virtud, sentido maternal, instinto maternal, deseo maternal; es una faceta del carácter humano en la mujer, que adquiere, según los psicólogos, probablemente desde que habitan en el vientre de su madre, y que ensayan desde niñas.  Globalmente las mujeres la poseen en mayor o menor grado, según cada persona, porque asi son las virtudes.  Se dice que si algo en el plano terrenal se puede asemejar al amor infinito, blanco, sincero y eterno de Dios hacia sus criaturas, sería el amor de madre.  Este no termina nunca.

Otro aspecto místico, único y muy importante de la virtud maternal es la lactancia materna.  A través de ella, la madre provee a su hijo de la leche de madre, aportando un alimento inigualable, que es ideal para el crecimiento y desarrollo correcto del niño.  Además del aspecto nutricional se crea un vínculo entre madre e hijo que es socialmente único e imprescindible, y que es de vital importancia para el desarrollo psico-emocional y social del individuo.  Al ejercer la virtud maternal a través de la lactancia, la madre nutre al individuo con valor alimenticio y también lo forma y fortalece en su carácter psicológico-afectivo, emocional y social de manera básica y fundamental para la vida.

La maternidad es una virtud muy poderosa que toda mujer debe desear, invocar y ejercitar.  Es el grueso de la verdadera belleza femenina y su condición de mujer.  Define y le da sentido a la misión más importante de la mujer en la humanidad, no solo al engendrar sino además en su carrera formativa y modeladora de seres en todas sus funciones.  La virtud maternal facilita y alivia la pesada carga que aveces conlleva la misión maternal.  Esta virtud existe en las mujeres, aun cuando estas nunca alcancen la dicha de ser mamás, y se ejercita cada día, aun dentro de la misma relación afectiva matrimonial.  ¡Bendiciones y felicidades a todas las madres en su día, en especial a aquellas que están ricamente dotadas de esta virtud!


"¡Si tienes una madre todavía, da gracias al Señor que te ama tanto!"

miércoles, 5 de enero de 2011

LA ÚLTIMA CIMA - DOCUMENTAL


La Última Cima es un documental producido en 2010, y dirigido por el periodista madrileño Juan Manuel Cotelo, basado en la vida de Pablo Domínguez Prieto, sacerdote también madrileño que falleció el 16 de febrero de 2009 en un accidente al descender la cima del Moncayo, cuando tenía 42 años.


Se estrenó el 3 de junio de 2010 en tan solo dos salas de cine de toda España. Desde ese primer día, encabezó la lista entre las películas más taquilleras, y su exhibición fue paulatina a lo largo de toda España, y luego en 80 países que solicitaron los derechos de proyección.


Enfatizo que este filme es un documental, creado en pleno 2010, una época de mal cine en general, plagado de películas (y documentales) que atacan la reputación y el desempeño de nuestra Iglesia Católica. En un mundo tan deshumanizado, materialista, violento, mediáticamente manipulado, psicológicamente contaminado, y con acceso libre, global, y cómodo a la inmoralidad; en medio de tantos filmes que siembran poderosas dudas y desesperanza en nuestra Santa Iglesia, y todos los valores sacramentados y modelo que Ella representa, surge esta documento fílmico que ofrece un testimonio moderno, de fe, ameno y refrescante, sobre el testimonio de vida de tan solo un sacerdote de nuestra Iglesia Católica.


Como se comenta por los corrillos, ya era hora de que alguien hiciera una película en defensa de la Iglesia. Pero no se trata solamente de la defensa de nuestra fe; de hecho, el filme no se basa en esos temas. Juan Manuel Cotelo narra de manera básica y documental la obra y vida de Pablo, sacerdote diocesano y teólogo español, quien es virtualmente un modelo de Cristo actual y moderno, positivo, entusiasta, pío, humilde y caritativo, radiante exponente del valor de su fe y de los dones del Espíritu Santo, entregado y comprometido con su prójimo y con cada uno de sus votos sacerdotales. Pablo es el modelo persona, en el plano espiritual, intelectual, físico y humano.


La Última Cima brinda numerosos testimonios de personas que le conocieron y a quien él ayudó e influenció. Ofrece un pantallazo profundo de todos los aspectos de su vida familiar y su carrera sacerdotal, y su perfil humano, en su afición por el montañísmo. Su amor por la montaña lo conjugaba con lo divino, al celebrar la Sagrada Eucaristía en lo más alto de la cima, y luego contemplar en cada detalle y en todo su esplendor, la maravilla y la complejidad de la obra del Creador. El Moncayo o San Miguel era la única cima española de más de 2,000 metros que le quedaba por conquistar.


Mi más sincera recomendación sobre este filme es que representa una forma de peregrinaje corto, moderno, ilustrativo y enriquecedor, y por lo tanto, parada obligatoria para todo católico. Mi homenaje abierto es, no solo las lágrimas derramadas en la sala de cine, sino también este escrito, y mi reconocimiento franco al Cristo hecho hombre moderno que habita hoy en día dentro de nuestra Iglesia, a nuestra fe que es bella, gratificante, eficaz e iluminadora, y a Pablo, católico verdadero y sencillo, valioso, sin pretenciones, pero legítimamente sabio.

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