viernes, 4 de julio de 2014
10 hábitos de las parejas felices
martes, 6 de diciembre de 2011
SERIES - Virtudes y Valores - Maternidad
Tomemos como modelo la maternidad Divina de la Virgen María. Según el dogma de fe de la Iglesia Católica, esta virtud de la Virgen, que fue dispuesta por Dios desde la eternidad (antes de todos los siglos), se apoya en otras virtudes, como lo son: la fe, la esperanza, la caridad, la humildad, la obediencia, la prudencia, la fortaleza y la templanza. El dogma nos dice que estas virtudes son fuerzas indispensables para poner en actividad la vida nueva que le ha sido encomendada.
En el orden científico y natural observamos que a partir del momento de la concepción se crea vida, y con esto, la mujer comienza a esperimentar una serie de cambios hormonales de orden mayor. Lo mismo ocurre en los animales. Idealmente esta transformación endocrina, necesaria para la supervivencia y el desarrollo de la nueva criatura, tendrá un impacto en la conducta y en las emociones de la mujer, y serán canalizados a través de una serie de virtudes. En los animales es gobernado por instintos. A las virtudes arriba mencionadas, yo añadiría la ternura, la bondad, la pulcritud, la paciencia, la humanidad, la dignidad, la abundancia, la sinceridad, la fecundidad, la moral, la disciplina, el amor, y otras. Este conjunto de virtudes conforman la condición o virtud maternal, que es trascendental, porque idealmente la mujer comienza a experimentarla desde que es niña y ejercita esta vocación al jugar con muñecas, y luego va mucho más allá del alumbramiento, al punto en que no termina nunca.
¿Cuales son los antivalores que amenazan o merman esta virtud? El feminismo distorciona la misión ideal de la mujer. El Vaticano ha emitido numerosas advertencias sobre este vicio social. El materialismo excesivo, asi como corroe o anula la espiritualidad, también merma o extingue la maternidad. La egolatría también. ¿Qué nos dicen los sociologos al respecto? Estos expertos martillan el concepto de que la maternidad debe ser complementada por la paternidad (obviamente un concepto de integración familiar. Es lo mismo que decir que la maternidad por sí sola no tiene el mismo sentido). "A veces, el tiempo de que se dispone es escaso porque las dificultades económicas obligan a pasar muchas horas trabajando, separado de la familia; en esos casos, cobra mayor importancia la calidad de la atención a la mujer y a los hijos: es necesario luchar por adquirir ciertas virtudes, como espíritu de servicio, desprendimiento, generosidad y buen humor, de manera de hacer agradable la vida a los demás". Eso nos dicen los sociólogos sobre la paternidad con respecto a la maternidad, y si se fijan, las virtudes que ellos mencionan básicamente coinciden con las que componen y le dan apoyo a la maternidad: espíritu de servicio, desprendimiento, generosidad y buen humor.
Maternidad como virtud, sentido maternal, instinto maternal, deseo maternal; es una faceta del carácter humano en la mujer, que adquiere, según los psicólogos, probablemente desde que habitan en el vientre de su madre, y que ensayan desde niñas. Globalmente las mujeres la poseen en mayor o menor grado, según cada persona, porque asi son las virtudes. Se dice que si algo en el plano terrenal se puede asemejar al amor infinito, blanco, sincero y eterno de Dios hacia sus criaturas, sería el amor de madre. Este no termina nunca.
Otro aspecto místico, único y muy importante de la virtud maternal es la lactancia materna. A través de ella, la madre provee a su hijo de la leche de madre, aportando un alimento inigualable, que es ideal para el crecimiento y desarrollo correcto del niño. Además del aspecto nutricional se crea un vínculo entre madre e hijo que es socialmente único e imprescindible, y que es de vital importancia para el desarrollo psico-emocional y social del individuo. Al ejercer la virtud maternal a través de la lactancia, la madre nutre al individuo con valor alimenticio y también lo forma y fortalece en su carácter psicológico-afectivo, emocional y social de manera básica y fundamental para la vida.
La maternidad es una virtud muy poderosa que toda mujer debe desear, invocar y ejercitar. Es el grueso de la verdadera belleza femenina y su condición de mujer. Define y le da sentido a la misión más importante de la mujer en la humanidad, no solo al engendrar sino además en su carrera formativa y modeladora de seres en todas sus funciones. La virtud maternal facilita y alivia la pesada carga que aveces conlleva la misión maternal. Esta virtud existe en las mujeres, aun cuando estas nunca alcancen la dicha de ser mamás, y se ejercita cada día, aun dentro de la misma relación afectiva matrimonial. ¡Bendiciones y felicidades a todas las madres en su día, en especial a aquellas que están ricamente dotadas de esta virtud!
"¡Si tienes una madre todavía, da gracias al Señor que te ama tanto!"
miércoles, 5 de enero de 2011
LA ÚLTIMA CIMA - DOCUMENTAL

La Última Cima es un documental producido en 2010, y dirigido por el periodista madrileño Juan Manuel Cotelo, basado en la vida de Pablo Domínguez Prieto, sacerdote también madrileño que falleció el 16 de febrero de 2009 en un accidente al descender la cima del Moncayo, cuando tenía 42 años.
Se estrenó el 3 de junio de 2010 en tan solo dos salas de cine de toda España. Desde ese primer día, encabezó la lista entre las películas más taquilleras, y su exhibición fue paulatina a lo largo de toda España, y luego en 80 países que solicitaron los derechos de proyección.
Enfatizo que este filme es un documental, creado en pleno 2010, una época de mal cine en general, plagado de películas (y documentales) que atacan la reputación y el desempeño de nuestra Iglesia Católica. En un mundo tan deshumanizado, materialista, violento, mediáticamente manipulado, psicológicamente contaminado, y con acceso libre, global, y cómodo a la inmoralidad; en medio de tantos filmes que siembran poderosas dudas y desesperanza en nuestra Santa Iglesia, y todos los valores sacramentados y modelo que Ella representa, surge esta documento fílmico que ofrece un testimonio moderno, de fe, ameno y refrescante, sobre el testimonio de vida de tan solo un sacerdote de nuestra Iglesia Católica.
Como se comenta por los corrillos, ya era hora de que alguien hiciera una película en defensa de la Iglesia. Pero no se trata solamente de la defensa de nuestra fe; de hecho, el filme no se basa en esos temas. Juan Manuel Cotelo narra de manera básica y documental la obra y vida de Pablo, sacerdote diocesano y teólogo español, quien es virtualmente un modelo de Cristo actual y moderno, positivo, entusiasta, pío, humilde y caritativo, radiante exponente del valor de su fe y de los dones del Espíritu Santo, entregado y comprometido con su prójimo y con cada uno de sus votos sacerdotales. Pablo es el modelo persona, en el plano espiritual, intelectual, físico y humano.
La Última Cima brinda numerosos testimonios de personas que le conocieron y a quien él ayudó e influenció. Ofrece un pantallazo profundo de todos los aspectos de su vida familiar y su carrera sacerdotal, y su perfil humano, en su afición por el montañísmo. Su amor por la montaña lo conjugaba con lo divino, al celebrar la Sagrada Eucaristía en lo más alto de la cima, y luego contemplar en cada detalle y en todo su esplendor, la maravilla y la complejidad de la obra del Creador. El Moncayo o San Miguel era la única cima española de más de 2,000 metros que le quedaba por conquistar.
Mi más sincera recomendación sobre este filme es que representa una forma de peregrinaje corto, moderno, ilustrativo y enriquecedor, y por lo tanto, parada obligatoria para todo católico. Mi homenaje abierto es, no solo las lágrimas derramadas en la sala de cine, sino también este escrito, y mi reconocimiento franco al Cristo hecho hombre moderno que habita hoy en día dentro de nuestra Iglesia, a nuestra fe que es bella, gratificante, eficaz e iluminadora, y a Pablo, católico verdadero y sencillo, valioso, sin pretenciones, pero legítimamente sabio.



