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viernes, 18 de diciembre de 2015

SERIES - Sr. Vino - OneGlass


Como muchos saben, los médicos recomiendan consumir una copa de vino al día.  Se ha comprobado que una copa de vino tinto al día contribuye a protegernos de una gama amplia de enfermedades, tales como el cáncer, enfermedad coronaria, los derrames, demencia y otras enfermedades degenerativas, muerte temprana, etc.  Esto no es ningún mito; es mucho más real de lo que pensamos. 

Algunos de ustedes se habrán percatado de que hay un nuevo producto en el mercado (al menos nuevo para Panamá) relativo a este tema.  Se trata de "Oneglass Wine".  Es un empaque especial que contiene 100 mL de vino; el equivalente a una copa.  Es un producto de Italia.  He encontrado tres de estos vinos en un supermercado cerca de casa y he decidido probar cada uno de ellos para elaborar este artículo para ustedes.  Veamos:



 Oneglass Wine, Vermentino, Toscana (Indicazione Geografica Tipica), 2012.  Comúnmente, Vermentino es una variedad de uva blanca utilizada en los vinos procedentes de Cerdeña y Liguria, en Italia.  Sin embargo, también es cultivada en Toscana para la elaboración de vinos en algunas de sus sub-regiones, como Colli di Luni Vermentino y Bolgheri Vermentino, entre otras. 

Color amarillo pajiso bastante intenso, con buen brillo.  Aromas dulces a manzana amarilla, malva, ligeras notas a miel y melón verde.  Buena expresión de aromas.  Notas muy sutiles a almendra en naríz también.  Buena presencia en boca desde el comienzo, mostrando cuerpo mediano y textura sutilmente cremosa.  Su paso por boca es agradable y apetitoso, mostrando una acidez mediana; mediana también su observable estructura y largo.  Su final es considerablemente prolongado, siempre agradable y fresco, bastante seco y afrutado, con suficiente acidez y estructura como para hacer salivar, y para acompañar con comidas.  En verdad me siento algo sorprendido por el desempeño de este vino, que aunque bastante sencillo, se siente el frescor, la franqueza, y el buen carácter de su varietal.  Muestra notas herbáceas a eneldo, mejorana, aceituna verde, apio, y muy sutil pimentón.  Con gusto, de mi parte, 86 pts.  Buena compra por $3 esta copa de vino.




 Oneglass Wine, Pinot Grigio Delle Venezie (IGT), 2012.  En Italia, el epicentro de la variedad Pinot Grigio es la provincia vinícola de Friuli-Venezia Giulia.  Evidentemente que las uvas que hacen el vino en este empaque son cosechadas en La Venezia, o Venecia.  Usualmente, el Pinot Gris de esta región del mundo hace vinos de livianos a medianos en cuerpo, que van desde aceptable hasta delicioso.  Veamos este:

Color dorado medianamente intenso y medianamente brillante y límpido.  En nariz, bastante más tímido que el vino anterior, con aromas un tanto etílicos, y a menta y hierbabuena.  En boca, más liviano y austero que el anterior, con menos acidez pero igualmente un paso medianamente largo.  Tiene menos balance de fruta que el vino anterior; por consiguiente muestra más estructura que fruta.  El final es muy sutilmente off-dry y con algo de persistencia.  Pienso que este vino puede un rango menos amplio de comidas que el vino anterior, limitándose más a tal vez una corvina al limón, o una pasta al óleo.  No está mal; este Pinot Grigio es probablemente mejor que muchos otros Pinot Grigios del nuevo mundo que hay por ahí.  De mi parte, 83 pts. 




Oneglass Wine, Sangiovese, Toscana (IGT), 2011.  Color granate con borde violeta, completamente denso.  Aromas a tierra, pimentón, y zarzamora, en mediana concentración.  En boca, otra agradable sorpresa.  Aunque no guarda mucha tipicidad con el sangiovese, sí tiene un desempeño interesante en el paladar, que va de menos a más.  Entra un poco tímido al comienzo, mostrando su nota a tierra húmeda, pimentón, apio, y va creciendo en intensidad hasta mostrar su mediana acidez.  Cierra con un final moderado, de buena intensidad, y notas a tomate verde, moras, tomate de árbol y pimienta verde.  No es el típico sangiovese; éste se aleja un poco de la gracia familiar del Chianti, pero no está mal.  83 pts.


En conclusión, vino empacado en un envase tipo tetrapak para el servicio individual de una copa, fácil de llevar en bolsillo de la camisa, ideal para el picnic o el almuerzo sin tener que salir de la oficina; vino de uvas regionales no específicas de Italia, a US$ 3, no está nada mal.  Bienvenidos estos vinos a la cultura del placer del vino y del buen comer.


lunes, 30 de junio de 2014

SERIES - Sr. Vino - Chianti



Chianti es el archi conocido vino italiano que proviene de la región del mismo nombre, ubicada en el área central de Toscana.  Aunque su historia es relativamente reciente, su impacto cultural en la mesa de familias italianas, europeas, y americanas es muy importante.  La primera noción registrada en la historia, del área vinícola establecida en Chianti, data del año 1716, cuando se definió sus confines dentro de la región conocida como "Lega del Chianti", que más tarde se convirtió en la Provincia del Chianti.

En el siglo XIX, Barón Bettino Ricasoli (quien más tarde fue Primer Ministro del Reino de Italia) diseñó la primera fórmula del vino Chianti, compuesto básicamente de un 70% de la uva roja Sangiovese, 15% de la uva roja Canaiolo, y un 15% de las variedades blancas Malvasia y/o Trebbiano.  Bettino Ricasoli no era ningún novato; su familia venía haciendo vinos en Toscana desde el Siglo XII.  Sin embargo, Ricasoli sostenía que añadir pequeñas cantidades de la uva blanca Malvasia al Chianti resaltaría su vivacidad, impulsaría su sabor, y lo haría más aproximable como vino joven.  Su terquedad al encasillarse en ese concepto fue el comienzo del desastre.

En 1932, la región de Chianti fue re-diseñada completamente al ser dividida en siete sub-regiones, que son: Classico, Colli Aretini, Colli Fiorentini, Colline Pisane, Colli Senesi, Montalbano, y Rùfina.  Más recientemente se añadió la octaba sub-región de Montespertoli.

Lo contradictorio de esta historia es que, al tiempo que el vino de Chianti se popularizaba más, mayormente también era resaltado con las uvas blancas; luego utilizando no solo la Malvasia sugerida por Ricasoli, sino además esta versión opaca de la Trebbiano conocida como Trebbiano Toscano (variedad que en Francia era utilizada, y aun es, como componente neutral a ser destilado para elaborar el Cognac).  Lejos de añadir carácter al Chianti, lo convirtió en un vino sin sentido, sin gracia, demacrado, hueco y desbalanceado.  Sin embargo, hacia la época de la Segunda Guerra Mundial, algunos Chiantis estaban compuestos por más del 30% de Trebbiano.

El asunto empeoró por razones económicas tras la guerra.  El gobierno comenzó a otorgar a los viticultores fondos para el desarrollo agricultural.  Chianti era un vino de gran demanda, por su bajo costo, y ante esta realidad, los productores del área emprendieron en sembrar nuevos viñedos; estos fuera de la pequeña y elevada región de Classico.  Tradicionalmente, Chianti ha sido la zona específicamente delimitada entre Florencia y Sienna.  Sin embargo, estos nuevos viñedos se han esparcido por toda Toscana.  Peor aun, los viveros en los que los productores confiaban para obtener nuevos plantones de vid, al verse tan presionados por la demanda, comenzaron a proporcionar un tipo de Sangiovese diferente.  Era un clon llamado Sangiovese di Romagna, traido de la vecina región de Emilia-Romagna, que era menos apto para desempeñarse bien en el terruño de Toscana.  La calidad de Chianti eventualmente colapsó, debido a todos estos factores juntos: sobreproducción, viñedos ubicados no apropiadamente, clones inapropiados, y la dilusión al utilizar uvas blancas.  Hacia finales de la década de 1960, la supervivencia de estos vinos de Chianti era más por el romance de su botella recubierta en la cesta de paja, que eventualmente eran los candelabros de la época.

Esta evolución negativa del Chianti tuvo su importancia. Dió pié al comienzo de lo que hoy conocemos como los Súper Toscanos.  Luego, los mismos innovadores productores Super Toscanos emprendieron en la tarea de mejorar la calidad el vino Chianti.  De esa manera, en 1984, Chianti fue elevado de la categoría DOC a DOCG.  Las leyes DOCG que regulan la manera de hacer vino en Chianti fueron actualizadas. Estas eliminaron la obligación de utilizar las uvas blancas, como parte de la fórmula, y permitieron que las variedades Cabernet Sauvignon, Merlot, y otras, puedan ocupar hasta un 15% del ensamblaje.

Desde entonces, los vinos de Chianti han evolucionado franca y positivamente, dejando atrás su pobre imagen de "vino de espagueti"  Hoy en día, Chianti es el origen de los vinos más icónicos y reconocibles de Italia.  Son vinos de clase mundial.  Se han alejado de su imagen tracidional de la botella chata y cubierta por la cesta de paja (llamada fiaschi o fiasco).  Hoy en día la mayoría de los productores en Chianti utilizan la botella estilo Bordeaux para indicar que son vinos de calidad superior.  La ley actual requiere que estos vinos contengan un mínimo del 70% de la uva Sangiovese (80% en los vinos más prestigiosos, denominados Chianti Superiore).  La ley permite el uso de los varietales autóctonos Canaiolo y Colorino, asi como los clásicos Cabernet Sauvignon y Merlot, en cantidades muy limitadas.  En 2006, la legislación prohibió el uso de las variedades blancas Trebbiano y Malvasia, excepto en Chianti Colli Senesi, hasta la cosecha de 2015.

La Región vinícola de Chianti hoy en día abarca las provincias de Prato, Florencia, Arezzo, Pistoia, Pisa, y Siena.  Sus viñedos producen más vino que cualquier otra zona italiana; unos 26 millones de galones (750,000 hL) al año.  El área considerada como superior, por supuesto, es la de Chianti Classico, que obtuvo su propio estatus de DOCG por separado en 1996. 


Estos vinos se caracterizan típicamente por sus notas a cerezas rojas y negras, acompañadas con sensacionas herbáceas y metálicas, apoyadas en una acidez prominente y taninos suaves.  Deben ser añejados por un mínimo de cuatro meses; 7 meses en el caso de la designación de Superiore.  Los Riserva deben ser añejados por al menos 38 meses.  

En mi opinión muy personal, los vinos de Chianti son y serán inmortales; aunque no trascendentales en sus características, sí poseen gran espíritu de familia, de franqueza, de terruño, de frescor, y son la compañía perfecta para los platos italianos más típicos.  Salud!


domingo, 30 de marzo de 2014

Brunello di Montalcino... by Gaja


¡Qué maravilla es poder adquirir en Panamá los "Brunellos de Gaja"!  La Tienda Canavaggio, boutique especializada en la distribución de vinos de lujo y de uso diario de mucha calidad, ofrece al mercado panameño los Brunello di Montalcino del prestigioso productor piamontés Angelo Gaja. 

La magna casa vinícola Gaja es una de las productoras más tradicionales de Piamonte, fundada en 1859 por Giovanni Gaja, miembro de una familia de inmigrantes españoles a Italia.  Son famosos por su sublime producción de Barbarescos y Barolos.  Bajo la brillante dirección del prominente magnate de los vinos italianos, Angelo Gaja (bisnieto del fundador), Gaja se han diversificado hacia la producción de vinos de Brunello di Montalcino, y por supuesto, los "Super-Toscanos".   Don Angelo Gaja ha sido acreditado por haber desarrollado técnicas revolucionarias en favor de la producción de vinos en Italia; de ahí, en parte, la calidad fenomenal de todos sus vinos.   Se le conoce también como "El Rey de Barbaresco". 

En 1994, Gaja adquirió su primera propiedad en las tierras de Toscana, específicamente Pieve Santa Restituta, en Montalcino.  Esta hacienda, de unos 40 acres de extensión, recibe su nombre tras la iglesia parroquial (en italiano, pieve) de Santa Restituta, ubicada dentro de la propiedad de Gaja.  Gaja estrenó su producción en Brunello di Montalcino con su añada de 2005. 

De los Brunellos de Gaja, he tenido la inmensa fortuna de haber adquirido tres, a través de la boutique de Don Jack Canavaggio.  Estos son: el 2007 Brunello di Montalcino Pieve Santa Restituta, el 2008 Brunello di Montalcino Pieve Santa Restituta, y el más ostentoso  2008 Pieve Santa Restituta Sugarille.  Me queda por adquirir el Pieve Santa Restituta Rennina. 

En el marco de la celebración de los 40 años de mi amada esposa, el mero 26 de Marzo, cenamos ella y yo en el suntuoso restaurante El Bodegón.  Para tan importante ocasión, el vino de elección fue el joven 2007 Brunello di Montalcino Pieve Santa Restituta.  Debo mencionar que, como regalo especial de El Bodegón a mi esposa y a mi, recibimos la atención directa y especial del chef a nuestra mesa, quien nos envió manjares dignos de un rey (y una reina), y ubicados perfectamente a la altura de la hermosa producción de Gaja. 

El vino, que es 100% elaborado del varietal Sangiovese, como ordena la Denominación de Origen Controlada y Garantizada (DOCG) de Brunello di Montalcino, fue fermentado por cuatro semanas en cubas de acero inoxidable.  Luego obtuvo su añejamiento de 12 meses en barricas de roble de 1er, 2do y 3er uso, y 12 meses en botella. 

Siguiendo las recomendaciones de su autor, colocamos nuestro vino en un decanter ancho, a través de las manos expertas del sommelier de El Bodegón.  Ahí reposó unos 30 minutos antes de probarlo.  Las notas de cata del productor describen su color como un rojo rubí profundo que se disipa hacia un borde rosa oscuro.  Yo anoté un rojo cerezo viejo de mediana densidad y buen brillo.  Consideré en mis notas que por premura del tiempo, no pudimos decantar este jugo por un periodo adecuado, y que por lo tanto encontramos un vino un tanto cerrado.  Empero, anoté aromas a licor de cereza y aserrín.  El productor reporta aromas expresivos con notas a cereza, frutilla silvestre, hierbas aromáticas, y bayas de enebro.   Al paladar, el productor señala la expresión de taninos maduros, acidez integrada, estructura rica y un final prolongado.  En mis notas se hace alarde al hermoso desempeño de este vino en el paladar, por la manera en que se desenvuelve desde su entrada.  Demuestra complejidad increíble y mucha armonía entre sus multiples sabores.  Definitivamente que su estructura es admirable y larga, que al conjugarse con la fruta no consigue un vino necesariamente opulento o carnoso, sino decididamente elegante, armónico, exótico, complejo, y en constante ostentación de sus taninos maduros, sedosos y de redondo final.  

Cinco elementos muy valiosos se manifiestan durante la muestra de este vino: 1) Su hermosa acidez; elemento indispensable en el desempeño de todo gran vino.  2) Su carácter de varietal Sangiovese, con elementos cobrizos, sutilmente metálicos, y conjugados con la sensación a cereza. Esto envuelto en mineralidad única de las cuatro fincas de donde provienen sus uvas.  3) Su imparable evolución.  Este vino evolucionó en decanter y en la copa de manera sostenida durante las dos y media horas que duró nuestra cena.  Nos mostró tantas y tantas diferentes caras del mismo vino.  Esto fue algo muy romántico y fascinante.  4) Su valiosa habilidad para maridar con todos los platos, todas las salsas, y todas las sazones, incluyendo, por supuesto, los postres.  y 5) Su indudable potencial para ser guardado por al menos 12, tal vez 15 años.  Este vino, esa noche, aun era un niño en desarrollo.  De mi parte, de manera muy humilde y sincera, le otorgué 94 puntos. 


Confieso no ser un goloso de los vinos de Brunello di Montalcino (más prefiero sus grandes primos de Piamonte), pero este vino nos brindó una experiencia colosal e inolvidable, muy digno del 40 onomástico de mi hermosa señora, y con desempeño comparable al de un piamontés, o al de un premier cru de Bordeaux.  Creo que todos los días se aprende algo.  Loor al Sr. Gaja, y a Don Jack Canavaggio.  Salud a todos.


domingo, 24 de junio de 2012

#Tweetvinos a la italiana




Éxito total fue el #Tweetvinos #6 el Viernes 8 de Junio de 2012 en Tappo Wine Bar.  Con la armonía de los 16 #tweetvinoaficionados que asistieron, a saber, @NTiff, @Gobindjit, @VinoAficionados, @Thec0ntinental, @MelissaSaucedo1, @JohanyCespedes, @Jennifer_Lopez6, @Cecellita, @cgpanama, @joanramosC, @favelasquez, @CaptM, además de Don Jorge Ramos, Don Carlos Bieberach, y otras bellas personas, degustamos una docena de vinos y deliciosas tapas. 

Cómo siempre, cada quien compartió una botella de vino con el resto del grupo, lo que nos da la oportunidad a todos de probar al menos doce o trece diferentes vinos en una noche, acorde con el tema escogido.  Esa noche fue: vinos de Italia.

Primero degustamos el vino traído por Don Flavio Velasquez, de la cava de Canavaggio Wine Boutique, que queda justo al lado de este bar Tappo.  Es curioso que elegimos abrir de primero este 2007 Sasso al Poggio de Toscana, que es, ante todo, un Súper Toscano, dado que es un ensamblaje de los varietales Sangiovese, Cabernet Sauvignon y Merlot.  Curioso es también que a mi se me ocurrió nominar a este vino como la muestra base, el "baseline".  Y creo que funcionó muy bien.  Sasso al Poggio se mostró como un Súper Toscano básico, "de libro de texto", pero también nos brindó buen semblante, con color y estructura madura, y un aroma que algunos comentaron poder "beberse este vino por la nariz".  Clásica elegancia, estructura, y recursos afrutados y exóticos de un Súper Toscano, sin demostrar opulencia ni poder asombroso que demuestran otros Súper Toscano de mayor precio, sino más bien un caracter pulido, maduro e intelectual.

Con esa idea en nuestras mentes como base, comenzamos a probar cada vino contribuído con cariño por cada participante de este #Tweetvinos.  Empezamos con los vinos que conocíamos como monovarietales de la uva Sangiovese.  Luego continuamos con los varietales no Sangiovese, tales como el vino Gelso Nero (que literalmente significa la "Mora Negra"), elaborado de la uva Nero di Troia; y finalmente procedimos a degustar los Súper Toscanos.

Se puede decir que los vinos estelares de la noche fueron el 2007 Badia a Passignano (Chianti Classico Riserva de Antinori), el 2004 Tignanello, y el 1999 Poggio all' Oro (Brunello di Montalcino Riserva de Castello Banfi).  Pero en realidad cada vino brilló por sí solo, gracias al cariño y la participación interesada y entusiasta de todos los que asistieron.

No puedo cerrar esta nota sin mencionar el delicioso apoyo que nos brindó Tappo Wine Bar, con sus tapas y su atención excepcional.  Las imágines que aquí presento hablan por sí solas.  Lo que sí deseo enfatizar es el efecto logrado, que es el deseado, en términos de compartir vinos diferentes, y con ello adquirir conocimientos y entrenar el paladar, y el otro efecto: el ambiente de camaradería y bienestar que proporciona una reunión en torno al vino, ya sea cuando es en familia o entre amigos.  ¡Salud! ¡Nos vemos en #Tweetvinos #7!








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