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domingo, 4 de noviembre de 2012

SERIES - Virtudes y Valores - Patriotismo


Noviembre es el mes de la Patria en Panamá, y por eso dedico este espacio al valor Patriotismo.  Existen tres valores básicos y elementales que idealmente nutren al individuo y a su psique del sano concepto de la seguridad indispensable.  Son: Dios, Patria y familia.  Imagina por un instante, como persona, carecer de uno de estos tres elementos.  Es muy duro.  Los primeros dos son puntos de convergencia.  El tercero también lo es, pero a un Dios convergen un inmenso número de seres, asi como a las diferentes Patrias convergen cierto grupo muy plural de personas.  Existe una relación mutuamente existente entre la Patria y sus nacionales; es decir, los compatriotas de una nación son uno de los elementos de la Patria, y sin ellos no existiría tal concepto de Patria.  A ellos los unen elementos naturales de afinidad e identidad nacional que normalmente se representan de manera física a través de unos símbolos patrios.  Pero en realidad estos elementos son virtuales, sublimes, psicológicos y trascendentales, y en la persona se manifiestan a través de un sentimiento, una conducta y una virtud llamada Patriotismo.

Si han leido mis anotaciones anteriores en esta Serie, sobre otras virtudes y valores, recordarán que estas existen en cada persona en mayor o menor medida.  El patriotismo no es excepción.  Las personas que gozan de este valor de manera abundante son muy capaces de ofrecer hasta su vida por el honor y la preservación de la Patria.  En restrospecto, las personas que poseen pocos escrúpulos, bajos valores morales y humanos, y que además tienen poco patriotismo a menudo ensucian y denigran a su Patria, e interponen sus intereses personales por encima de los de su Patria todo el tiempo.  Es muy triste pensar que muchos de esos inescrupulosos son precisamente quienes algún día llegan a dirigir los destinos de su Patria, y por supuesto que lo hacen terrible y penosamente mal.  En lugar de servir a la Patria, ocupan esa posición de ventaja para servirse de ella.  En la historia, en algunos paises, esas personas han sido ejecutadas de manera pública por los compatriotas.

Pero que rico es entender estos conceptos y poseer el valor patriótico, y algún día tener el honor y el privilegio de poder demostrarlo.  A la Patria se le trata con amor, reverencia y respeto.  Los símbolos patrios no son tres ni cuatro; son múltiples.  El Presidente de gobierno es uno de esos símbolos.  También lo son la soberanía, el territorio geográfico, el sistema político, la reputación de la nación a nivel mundial, el himno nacional, la bandera, el escudo de armas, la cultura, las letras, y los habitantes de esa Patria, entre otros.  Idealmente cada uno de esos símbolos que dan existencia y representatividad a la Patria se defienden hasta con la vida si es necesario, y se respetan con solemnidad y fervor patriótico.

Hay algunos países más patrióticos que otros.  Siempre se observa y se dice que los nacionales de Estados Unidos son por lo general muy patrióticos.  Esa virtud patriótica de los norteamericanos es un legado valioso y poderoso que viene del ejemplo sublime de los Padres fundadores de su Patria, y ese legado se transmite de generación en generación; de abuelos a padres, a hijos, y a nietos; y nunca se acaba.  Es un legado está basado en principios sublimes de libertad, de co-existencia, y de valores humanos y morales puros e inmaculados.  Los Padres fundadores de la Patria actuaron con total ausencia de intereses personales, bregando y legislando en beneficio único de la Patria, sentando para siempre sus cimientos y su definición y fundamento filosófico y jurídico para la posteridad.  Para desempeñarse de esa forma hay que poseer mucha virtud y valor patriótico.

En la historia de Panamá también han existido muchos personajes que han dejado un importante legado tras su desempeño patriótico pulcro.  Muchos de los próceres son recordados por esa virtud y ese desempeño.  Tras ese desempeño demostrado es que Manuel Amador Guerrero lideró los destinos de la naciente Nación por primera vez.  Ascanio Arosemena ofreció su vida junto a mucho de sus compañeros, en despojo total de todo interés personal y guiado por un profundo y poderoso sentido patriótico y de justicia.  Don Guillermo "Billy" Ford y muchos otros héroes patriotas comprobados arriezgaron todo lo que tenían; su caudal y bienes personales, su seguridad e integridad física personal y hasta la de sus familias, por alcanzar mejores días de paz, decencia, honor, democracia y justicia en nuestro país.  Todos ellos (y muchos más) nos han dejado un legado invaluable que hoy en día gozamos.  (Que lo hayamos sabido aprovechar o no, precisamente por presencia o ausencia de valor patriótico, es otra cosa).

El Canal de Panamá fue entregado de manera programada, honorable y sin trampas a Panamá, por parte de los Estados Unidos.  Doce años han pasado desde entonces y los panameños, en lugar de transformarlo en un botín del cual echar mano, no solo lo han mantenido sino que además han mejorado su eficiencia y funcionamiento, y ahora lo están ampliando.  Sus réditos monetarios han sido entregados de manera transparente y honorable al pueblo panameño, sin desmejorar la calidad de servicio y beneficio que se le brinda el mundo entero.  Esto se ha logrado a través de sendos modelos de administración profesional por parte de panameños, pero también gracias a la visión y gestión orientada con sentido patriótico que solo anhela el buen prestigio y el bienestar común panameño.  La idea también es que esos modelos fueran copiados por las esféras de administración pública y privada en el resto del país.

Pero no hace falta ofrecer la vida en una batalla o administrar la empresa más grande e importante del país para poder llamarse uno patriota.  La vida nos brinda de manera simple importantes oportunidades cotidianas de ejercitar, demostrar y hacer crecer nuestro valor patriótico.  Todo acto de civismo, todo ejercicio del derecho ciudadano y todo acto de obediencia a los deberes impuestos por la ley de la nación debe ser inspirados por el sentimiento patriótico.  Todo actuar, desde mantener la limpieza y el ornato del entorno público, hasta elegir correctamente a la hora de emitir el sufragio, debe verse inspirado por el uso meditado y reflexivo del valor patriótico.  Si no cuidamos lo que tenemos, cualquier día podemos perderlo.  El Patriotismo es necesario para preservar y mejorar ese legado valiente y valioso que nos dejaron todos los próceres y actores patrióticos de nuestra nación.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Bandera Panameña


El 4 de noviembre celebramos el Día de la Bandera de Panamá. En todo el país se le rinde tributo al emblema patriótico.

Nuestra bandera tiene una historia muy interesante.

Debido a la necesidad urgente de tener un emblema nacional para la causa, y el rechazo del prototipo de Bunau-Varilla, la bandera panameña nació en la clandestinidad de la noche del 1 de noviembre de 1903 y surgió casi de inmediato de la imaginación de Manuel Encarnación Amador, hijo de Manuel Amador Guerrero, quien tenía una reconocida habilidad como dibujante y que a pedido de sus padres le fue asignada dicha tarea.

Según Manuel E. Amador, la bandera representaba el momento político de la época, mostrando a los dos partidos tradicionales del Istmo (el partido Liberal y el Conservador), quienes habían realizado encarnizadas luchas en el pasado y deponían sus odios en un ambiente de paz, para hacer una nación.

Por esa razón, los colores que representan a los partidos se muestran de una manera equitativa. En cambio, el color blanco, que representa la paz, existe en mayor abundancia. Para Manuel E. Amador, las estrellas representan la pureza y la fuerza que rigen la vida cívica del Estado en su camino a la realización de los destinos de la humanidad.

María Ossa de Amador, madrastra de Manuel E. Amador, junto con su cuñada Angélica Bergamota de De La Ossa y María Emilia de la Ossa, hija de Angélica, confeccionaron el lienzo que representaría la nueva bandera panameña. La confección de la bandera se realizó con el mayor sigilo y secreto posible, ya que tenían temor de que las autoridades colombianas pudieran notar estas actividades. El lienzo fue hecho con lanilla comprada de tres almacenes diferentes de la ciudad de Panamá: Bazar Francés (lanilla blanca), La Delia (lanilla azul), La Villa de París (lanilla roja).

Debido a que en la casa de Manuel Amador Guerrero se estaban planeando reuniones de la gesta separatista, se decidió no confeccionar la bandera en ese lugar; en cambio se hizo la confección en la casa de Angélica, quien tenía buenas habilidades en la costura. La confección se hizo en la clandestinidad, manteniendo las puertas y ventanas cerradas y trabajando con una máquina de coser.

Debido a la situación de tensión, se deciden trasladar a una casa contigua que estaba desocupada y salieron tres banderas: dos grandes y una pequeña (resultado de los retazos de las tres lanillas). En la mañana del 2 de noviembre, fueron llevadas las dos banderas grandes a la casa de María Ossa de Amador. La tercera bandera se quedó en la casa de Angélica y posteriormente fue llevada a Estados Unidos.

Cuando tuvo éxito la gesta de separación, una de las banderas grandes fue paseada por las principales calles el martes 3 de noviembre, día de la Separación de Panamá de Colombia, por Alejandro de la Guardia. Fue bautizada el 20 de diciembre del mismo año en la Plaza de la Independencia por el reverendo padre fray Bernardino de la Concepción García, capellán del ejército. Los padrinos de la bandera fueron el doctor Gerardo Ortega con doña Lastenia U. de Lewis y don José Agustín Arango con doña Manuela M. de Arosemena.

Curiosidades:
  • De las dos banderas originales creadas por María De La Ossa de Amador, sólo ha sobrevivido una que se encuentra en el Museo Antropológico Reina Torres de Araúz, en la ciudad de Panamá; la otra bandera desapareció el 20 de diciembre de 1989, durante la "Operación Causa Justa". fue devuelta a un religioso unos años después.
  • El 20 de diciembre de 1903, tuvo lugar el bautizo del emblema istmeño y como padrinos fueron escogidos el Dr. Gerardo Ortega con Doña Lastenia de Lewis y el prócer de la Separación Don José Agustín Arango con Doña Manuela M. de Arosemena. Le tocó al Reverendo Fray Bernardino de la Concepción García la bendición del símbolo patrio, en la Plaza Catedral o de la Independencia.
  • La bandera panameña de mayores dimensiones, es la que ondea en la cima del Cerro Ancón, cercano a la ciudad de Panamá. Su tamaño es similar a la de una cancha de baloncesto y posee un mástil que costó 10 mil dólares. Es la única bandera a la cual no se arría a las 6 de la tarde por ley, debido a su gran tamaño, y solamente se arría cuando se reemplaza o se pone a media asta.
El juramento a la bandera dice así:

Bandera panameña: juro a Dios y a la Patria, amarte, respetarte y defenderte, como símbolo sagrado de nuestra Nación.

Saludos, 
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