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viernes, 24 de agosto de 2012

SERIES - Virtudes y Valores - Familia



El artículo #29 de esta serie va dedicado a la virtud familiar, y al valor de la familia.  La familia es una misión en la vida, y una vez optada, es una importantísima e irrenunciable responsabilidad.  Este lazo natural entre humanos de la misma descendencia, nutrido y apoyado por una gama amplia de valores humanos, morales, culturales y tradiciones, garantiza la permanencia y la perpetuidad de la sociedad y la coexistencia civilizada entre los seres humanos. 

Tratemos de develar un poco las bases humanas que sostienen esta célula básica de la sociedad.  En Diciembre de 2011, dentro de esta serie publiqué una reflexión sobre la virtud maternal.  Luego en Junio de este año enfocamos sobre el valor paternal.  La maternidad es ahí descrita como un don, una gracia, un misterio y un milagro.  Ninguno de esos cuatro atributos es cosa simple, asi como la maternidad es algo tan especial.  En el artículo sobre la paternidad reflejé más sobre los elementos bioquímicos y psicológicos que evidencian a la paternidad y su funcionamiento como una vocación y una virtud, asi como lo es el ser madre.  Juntas, estas dos funciones básicas en el hombre y en la mujer hacen que todo lo que uno como individuo desempeñe en la vida va encaminado a una realización ulterior y una razón autopotentada, que es el tener hijos, establecer una familia, y hacerla crecer y rendir frutos y logros de todo tipo, idealmente siempre para bien.  El camino para lograr esta obra es uno largo, complejo y hermoso; dotado de momentos memorables, angustias, dolor, sacrificio, amor, ternura, trabajo, satisfacciones; y es algo que transcurre a lo largo de toda nuestra vida.  Al final queda una obra de arte, o mejor digamos... de logros, que es nuestra familia.

Según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.  Ser padres es una función vital y fundamental dentro del desarrollo de la familia, pero no lo es todo.  Dos esposos fundan una familia que idealmente ha de traer hijos al mundo y al núcleo familiar.  Los hijos pasan a ser miembros de esa familia y también adquieren derechos y deberes dentro de la misma.  Muchas religiones definen las obligaciones de los hijos hacia sus padres, sus abuelos y la familia.  También la imagen, el apoyo y el reflejo de los abuelos es muy importante para el resultado final de esa familia. 

Según la doctrina cristiana, no solo Dios ofreció a su Hijo Jesús para mostrar a la humanidad el camino del bien que conduce a El, sino además, dentro de sus obras está como legado el modelo de la Sagrada Familia.  Es el modelo que toda familia debe imitar.  La razón no es solo un asunto de fe sino también lógica.  El perpetuo funcionamiento de la Sagrada Familia es apoyado en una serie compleja de valores que incluye muy fundamentalmente el respeto, el amor, la obediencia, la paz, la fidelidad, el honor familiar, la doctrina religiosa, la oración, la educación, la unidad, la moral, el trabajo honrado y muchos otros.  ¿Pueden ustedes visualizar una familia funcional con la ausencia de esos elementos?  ¿Observan ustedes esos pilares en las familias de hoy en día?

A lo largo de la historia de la humanidad se ha observado que el mal ha enviado ataques directos a la institución familiar con el propósito certero de mermar o controlar a la clase humana.  Herodes ordenó la matanza de los recien nacidos y menores de dos años en Belén para tratar de prevenir el nacimiento del Mesias.  Virtualmente todas las guerras han desfigurado y en muchos casos cercenado a la familia y su normal funcionamiento.  Los nazis separaban a los hombres de sus mujeres, y más adelante, a estas de sus hijos, y los exterminaban por separado.  Dentro de la realidad pragmática del comunismo, el Estado, para controlar a la sociedad, separaba al bebé de la madre a partir de los dos o tres meses de edad, y los indoctrinaban de manera especial desde entonces.  En las decadas de 1970, 80 y 90, cuando se ha registrado problemas más serios de consumo de drogas en la sociedad, se observa cómo ésto ataca y destruye a la familia de manera directa.  Los hijos roban, abusan y amenazan a los padres en su desesperación por obtener dinero para su consumo de drogas.  Lo mismo sucede cuando son los padres quienes tienen un problema con drogas.  De tal forma que en favor del mal, el mecanismo es muy claro: mientras más rota esté la familia, y más alejado los hijos de sus padres, por las circunstancias que sean, peor es el resultado final.  La familia que en principio comenzó dentro del ideal humano de dos personas se convierte entonces en un arma mortal; un semillero fértil para el germen del mal; la familia ante la sociedad se convierte en el origen del mal.

En la actualidad, gracias a Dios el nazismo, el fascismo y el comunismo son relativamente no-existentes.  El problema de las drogas persiste, pero ahora no parecen ser tan accesibles como era en las décadas anteriores (aunque sí en países como México).  Pero existen otro factores de inciden y tienen éxito en anular a la familia y a su vital función.  Como resultado, se observan alarmantes, escalantes e incontrolables índices de violencia en la sociedad, en todas partes.  Disfunción paternal  y disfunción maternal trae como consecuencia disfunción familiar, que más adelante trae como resultado disfunción de la sociedad y de la civilización.  ¿Cuales son esos otros factores que triunfan con tanto poder y éxito en cercenar a la virtud y la función natural de hombres y mujeres, y los separa de la paternidad y la maternidad genuina y auténtica, y luego afecta a la familia, y luego a la humanidad?  Yo prefiero no mencionarlos en este artículo.  Es mi prerrogativa como autor el no señalar en este artículo esos vicios.  También es la opción de cada lector el meditar sobre eso y arribar a la conclusión correcta.  La ausencia de la virtud Familia, en mi opinión, es algo muy preocupante.

¿Pero qué puedo hacer como individuo para ayudar desde mi perspectiva personal a fortalecer y fomentar esta virtud?  En primer lugar, identifiquemos los conceptos básicos: la familia, asi como la Sagrada Familia, está compuesta de los siguientes elementos vitales: un papá, una mamá, y los hijos que de esa unión resulten.  Exiten también familias que, por designios de Dios, nunca lograron tener hijos, y de manera muy digna y ejemplar nunca han dejado de ser una familia, y de gozar la vida de manera sana y ejemplar.  Ahora ponganse la mano en el corazón, ante el silencio de su propia intimidad, e identifiquen con honestidad las estadísticas reales de cuántos hogares en las décadas de 1990 en adelante se fragmentaron a causa del los efectos socio-culturales del vicio del machismo a los que fuimos expuestos en las décadas anteriores (a esa).  Cuántos hogares en la actualidad y hacia el futuro se ven rotos o al garete, a causa y efecto del vicio del feminismo, o a causa y efecto de ambos vicios actuando a la vez.  Está comprobado que el Estado va a hacer muy poco (o nada) al respecto, excepto intentar controlar los altos niveles de violencia que se dan de manera real todos los días. 

Uno como individuo puede hacer muchas cosas.  Primero, meditar sobre esto e identificar ambas realidades: la buena y la mala.  Luego optar por la buena.  Buscar rodearse y hacer amistad con otras personas que poseen esta visión ante la vida y esta virtud de Familia.  (Al mismo tiempo alejarse de aquellos que prefieren seguir al garete en este aspecto, y que menoscaban y menosprecian el valor real de alguno de los dos géneros).  En casi todos los casos, cuando de cultivar virtudes y valores se trata, es necesario apoyarse y practicar otras virtudes.  Un nutrido caudal personal de estas virtudes inciden en la correcta salud mental y por consiguiente en las conductas óptimas y deseadas; y luego en el éxito y la felicidad plena.  Muchas de estas virtudes están explicadas en este blog: Coraje, Lealtad, Espiritualidad, Integridad, Excelencia, Honestidad, Sentido Común, Perdón, Visión, Adaptabilidad, Humildad, Transparencia, Humanidad, Navidad, Responsabilidad, Maternidad, Reflexibidad, Discernimiento, Honor, Paternidad, Ética, y otras.

He aquí algunos tips que nos pueden ayudar a mejorar y fortalecer nuestra virtud familiar:

- Aprender.  Hay muchas páginas y foros en internet con valiosa ayuda sobre múltiples temas que tienen que ver con la función familiar.  Por ejemplo, cómo acercarse y tratar a los hijos adolescentes (etc).

- Tener el coraje de buscar ayuda.  Es cierto que hay muchos psicólogos deficientes en el medio que lo que logran en realidad es el efecto contrario a lo deseado.  Pero eso no debe vencernos.  Hay otros profesionales con experiencia y conocimiento que pueden ayudar.  También hay otros recursos, como consejeros matrimoniales, espirituales, sacerdotes consejeros, etc.

- El tiempo en familia vale oro.  Fortalece tanto la autoestima y el sentido de importancia y pertenencia en todos los miembros de la familia, principalmente en los hijos.

- La oración y el tiempo en familia son los dos antídotos más poderosos y eficaces en contra de la corrupción, el mal, y todos los vicios que pueden destruir a una persona y a la familia.

- Inculcar, orientar y fortalecer la educación en los hijos.  Educación es prioridad; no solo en los hijos sino en uno mismo, a todas las edades, pero principalmente en los jóvenes hijos que pueden tener esa oportunidad en ese momento precioso de sus vidas.  En esto no se debe escatimar.

- Fortalecer el matrimonio.  La unión original de esposo y esposa es la fuente por excelencia de tantas cosas buenas.  Hay tantas cosas provechosas que se pueden hacer para respaldar y apuntalar la relación.  En esto no se debe escatimar tampoco.

- Ser concientes.  El trabajo digno y el éxito profesional son importantes, son fuentes de seguridad y de autoestima también.  Sin embargo pueden reñir de manera severa y perjudicial con nuestro tiempo y nuestra función en el hogar.

- Ilustrar a los hijos y a tu cónyuge con el buen ejemplo.  Practicar la bondad, la generosidad y la caridad delante de ellos.  Trata a todos como te gusta que te traten.  Sin esta práctica no puede existir ni pareja ni familia.

- Ofrecer estímulo positivo.  Premiar lo bueno.  Premiar a los hijos.  Premiar a la pareja todos los días si es posible.

- Diferenciar entre el buen padre y el "padre bueno".

- Toda influencia y todo lo bueno y lo malo afecta en esta vida de nosotros hoy en día.  Los amigos que uno elige es algo muy importante y delicado.  Hasta el nombre que uno elige para los hijos es algo importante en la vida, parece mentira.

- Jugar con los hijos.  Llenar en alguna medida el espacio de ocio de ellos, y que es natural y necesario en todo ser humano.  Involucrarse.  Estudiar con ellos.  Saber de manera discreta quienes son sus amigos.  Tratar siempre de entender lo que los hijos esperan de uno.

- Nunca renunciar a los roles.  Cada uno debe asumir con responsabilidad y dignidad su rol en la familia.  Recordar que esto es una institución establecida.  El padre es la cabeza y el jefe de familia.  La madre es la reserva moral y la fuente de paz y de ternura; es el soporte de la familia en tantos y tantos aspectos.  Y los hijos son los hijos; son el proyecto actual y el prospecto individuo balanceado del futuro.  Debe haber respeto en absolutamente todas las direcciones y estos roles jamás deben confundirse.  De lo contrario no hay virtud de familia.  El padre (o el padre y la madre) jamás deberán abusar de su autoridad; eso es inaceptable.  Sin embargo, la disciplina es fundamental en TODOS los aspectos de esta vida.  Si alguna vez se falta al respeto, luego para eso existe el perdón.

- Los abuelos, los tíos, los primos, los padrinos, y demás miembros de la familia son importantes.  Pueden proveer apoyo en un momento dado, y además aportan a ese sentido de familia, de pertenencia y de autoestima.  También proveen historia, experiencia y tradición familiar.  Es importante para el sentido de identidad y la salud mental.  Son lazos filiales que deben permanecer fuertes y activos siempre.

- Identificar los riezgos y los desafíos a la institución familiar.  Esto incluye las redes sociales en internet, la música agresiva, el exceso de televisión, o los programas inmorales e inadecuados.

- Establezcamos, fomentemos y practiquemos tradiciones familiares.  Celebremos cada cumpleaños y cada motivo de éxito, logro y satisfacción familiar.

- Recibamos con regularidad los sacramentos del Espíritu Santo.

Busquemos, fomentemos y desiemos la virtud humana de la familia.  Inculquémosla en nuestros hijos y nietos.  Ésta es garantía de seres justos y de paz para la humanidad.

sábado, 16 de junio de 2012

SERIES - Virtudes y Valores - Paternidad



Tradicionalmente y a lo largo del tiempo, muchos científicos han relacionado el comportamiento masculino con la testosterona; ésto muchas veces interpretado  bajo un contexto negativo.  El macho humano, igual que los de otras especies animales, se ve impulsado a buscar pareja, tener sexo y competir son sus símiles; todo por la influencia bioquímica de esta hormona.  Es la hormona responsable de que el hombre se comporte "como un hombre", en el más negativo de los significados.  Al hallarse en concentraciones altas en el organismo del hombre, éste actua de forma violenta; sobre todo ante sus congéneres.

Tras años de estudio en el campo de la endocrinología y la psicología, hoy en día está claro que en el comportamiento masculino también existe la ternura, la sensibilidad, y el afecto paterno-filial.  Recientes avances en el campo de la psicobiología han demostrado que los hombres también cuentan con un instinto paternal, muy parecido al instinto maternal femenino.  Curiosamente, la testosterona tiene mucho que ver con la manifestación de este instinto.

Sin embargo, la testosterona no es la única hormona que propicia la paternidad feliz.  Toda una gama de sustancias tienen que ver con que el varón no sólo tenga deseos de aparearse, sino además anhele hacerse cargo de su decendencia, cuidarla y mantenerla, y que todo esto genere en él una cascada de emociones y sensaciones positivas tan naturales y genuinas como las de la madre.  Una de esas sustancias se llama estradiol.

Estradiol es un tipo de estrógeno, que acorde con estudios publicados por la revista Mayo Clinic Proceedings, se encuentra en los hombres, a niveles más elevados en aquellos que están por ser papás.  Esto causa cierta disminución en los niveles de testosterona.  Se ha observado cambios hormonales en varones cuyas parejas están embarazadas, y estos cambios se activan simultáneamente con los de la mujer gestante.  En algunos casos extremos, estos pueden llegar a producir síntomas físicos como náuseas y aumento de peso.  En realidad es un fenómeno más curioso de lo que parece.  Estradiol es una sustancia que se ha observado por tener más que ver en el comportamiento maternal, no sólo de las mujeres, sino de los primates (no humanos) y de otros mamíferos.  Sin embargo, en el macho animal no se ha registrado cambio hormonal durante el periodo de gestación; sólo en el hombre.  ¿Será que la naturaleza está intentando preparar al hombre para que sea un buen padre?

Los glucocorticoides, hormonas de la familia del cortisol, descienden considerablemente cuando el hombre sabe que va a ser papá.  El hombre próximo a ser padre también experimenta un aumento en la hormona prolactina; aquella responsable por la capacidad de amamantar en las mujeres y en las hembras de muchos mamíferos.  Estos cambios son mucho más observables en hombres que pertenecen a una relación estable de pareja, y que gozan de ese refuerzo social y familiar; mucho menos apreciables en personas que viven solas o en parejas inestables.

Todos estos cambios fisiológicos, antes de que empecemos a sacar conclusiones equivocadas, nos importan es en la coducta del hombre hacia su familia; hacia su desempeño como padre; en su pertenencia química y físicamente homogénea y perfecta hacia su mujer y su insustituible núcleo familiar.  He ahí la belleza del múndo biológico y su compaginación con el importantísimo desempeño social dentro de la célula que compone a la sociedad, y luego a la humanidad.

Luego este instinto paternal primal se convierte en la virtud de la paternidad, gracias a influencias religiosas, espirituales y sociales.  El padre se comunica con su bebé durante el embarazo, hablándole y acariciando la panza de su mujer; participa en los cursos de preparación para el parto; luego presencia el parto, ayudando a su mujer en su labor de parir, y acaricia y besa a su bebé tan pronto nace.  Está científicamente comprobado que si el hombre participa en todas estas etapas se sentirá más maduro, fuerte y entregado, convirtiéndose en un ser afectuoso, cálido y tan protector como la madre.  De esta manera la paternidad será algo sumamente grato, y no una carga u obligación.  Son experiencias que van acorde a la oportunidad de crecer y expandirse como personas, en su edad y en su momento.

Pero luego viene la interacción con ese nuevo ser; nuevo en todo sentido, dado que la figura física, intelectual, emocional y presencial de esa nueva personita es inimaginable.  Luego, escuchese bien: ese nuevo ser va, y empieza a crecer mucho más rápido de lo que nosotros podemos crecer en ese momento.  Es algo muy  fascinante.  Si eso logra captar la atención y los sentimientos del padre, es algo que ejercita y alimenta enormemente a la virtud paternal, y por ende otorga una inmensa importancia y relevancia a la institución familiar.  El niño o la niña se convierte en la prioridad numero uno en la vida del padre.  Uno no ve la hora de salir del trabajo para poder llegar a casa y estar con su nuev@ hij@.  Si hay otros hermanos, es formidable observar el efecto de este nuevo individuo dentro de sus vidas.  Luegos los abuelos.  La conducta y reacción del abuelo varón es un reflejo y residuo de su propia paternidad, pero proyectado dentro de su realidad como abuelo, y su etapa cronológica y biológica personal.  Son reflejos valiosos y hermosos.

El bebé varón establece una relación de seguridad y protección muy importante con su madre, asi como la bebé mujer busca lo similar en el padre; mas sin embargo, el niño aprende a ser hombre observando a su padre (no a su madre), y la niña aprende las formas (correctas) de la mujer observando e imitando las maneras de su mamá. 

Deseo que Dios bendiga y fortalezca ampliamente la virtud de la paternidad en los hombres, para el beneficio de la humanidad, asi como ejemplifica y señala con su dedo divino al indispensable y sagrado ejercicio materno.  La paternidad trasciende razas, épocas, culturas, y situaciones geográficas, políticas y económicas.  Apoyemos, abracemos, desiemos, busquemos, y enseñemos la paternidad, sus costumbres y su virtud.  El mundo lo necesita.  Despreciemos y desestimemos a todo aquel que la menoscabe, la disminuya, o busque anularla.  ¡Feliz día del padre!


"La paternidad trasciende momentos y épocas. Es imperecedera e incondicional"  ..  Capt M

sábado, 5 de noviembre de 2011

Cine: A Better Life



La última vez que escribí sobre una película en este blog fue hace 3 meses.  Hoy he visto este filme junto a mi esposa, y encuentro que es muy digno de mención.

A Better Life, antes que nada, es un hermoso homenaje a la paternidad responsable; asunto que hoy en día oímos mencionar más comunmente por su escacez, o cuando existe, no se le da el mérito que merece.  En este caso, no es sólo paternidad responsable sino paternidad solitaria.

Se trata de un jornalero, Carlos Galindo, inmigrante ilegal en el oriente de la Ciudad de Los Angeles, a cargo de su hijo de 15 años, nacido en los Estados Unidos.  Casos como este deben haber miles; centenares de miles tanto en el Sur de California, asi como en Texas y otros estados.  Pero la vida en esta sección de Los Angeles no es facil, y Carlos lo logra a punto del trabajo honrado y el ejemplo digno para su hijo, quien asiste a la escuela pública, rodeado de símiles envueltos en pandillas y consumo de drogas.

Resaltan bellamente en esta película los valores de este jardinero: la disciplina, el trabajo digno, la honradez, la bondad, la generosidad, el apego a los principios, a la cultura, y a las creencias religiosas.  Otro valor que nos muestra esta película es la fuerte presencia cultural mexicana que existe en esa ciudad de California, muy similar a la comunidad cubana en Miami.  También es muy bonito ver la relación padre-hijo, con un chico que se encuentra en plena edad rebelde.  Esto lo digo como padre que soy de uno de 15.  Un bono más en esta película: la hermosura de los paisajes naturales de este bello Estado de California.

Ante este panorama de status quo se avecina la adversidad, causada por la avaricia, la desesperación y la deshonestidad de otro.  Y, como la vida nos ha mostrado a muchos de nosotros, a menudo, si de algo sirve el trago amargo de la desventura en todo caso es para unir a la familia o a los que te quieren.

De ahí en adelante es poner atención a los detalles de cómo este personaje y su hijo luchan por salir de la desdicha.  Al final, la historia toma un rumbo aún más duro, y de ahí brotan a relucir nuevamente los principios morales y humanos de padre y de hijo, dándonos una demostración de lo valioso y poderoso que es el lazo paternal.

Subrayo que el filme es un bonito y agradable enfoque al valor paternal, pero les advierto lo siguiente: si algún día tienen ganas de llorar y no pueden, simplemente sientense a ver este filme con atención, y verán como su corazón se manifiesta a través de sus ojos.  Es muy bonito.  A Concha y a mi nos gustó.
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