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sábado, 4 de julio de 2015

SERIES - Sr. Vino - Vinos blancos de guarda


Con buen éxito y satisfacción hemos realizado las degustaciones mensuales de los vinos de Varela Premium Store, en la comodidad de la magnífica sala de degustaciones del Hotel Holiday Inn de la Ciudad del Saber.  En el último encuentro (24 de Junio), uno de los asistentes regulares me hizo la pregunta: ¿Hay vinos blancos aptos para ser coleccionados?  En el momento, mi respuesta fue: sí! e hice referencia al ensamblaje perfecto de algunos blancos de Bordeaux.  También hice mención de la estructura de algunos vinos blancos, en términos de acidez o de contenido de azúcar, lo que les da la habilidad para ser conservados por muchos años.  He aquí la respuesta oficial a esa pregunta.

 Un enófilo ávido adquiere botellas de vino con el pasar de los días y las semanas, y debe saber qué hacer con ellas.  La mayoría de los vinos en el mercado están diseñados para ser consumidos inmediatamente, y con un margen de guarda relativamente bajo.  De tal manera que hay tres cosas que uno puede hacer con una botella de vino: 1) Consumirla en los próximos días o semanas; 2) Conservarla según recomendación a mediano plazo (de 2 a 5 años); o 3) Coleccionarla. 

Muchas veces no es fácil saber cuanto tiempo puede durar un vino.  Sin embargo, es muy improbable que usted de manera accidental haya consumido un vino hoy que era para conservar.  El valor añejable de la inmensa mayoría de los vinos de hoy en día es muy bajo.  Los vinos con potencial de guarda no son comunes.  Se estima que hasta el 99% de los vinos están destinados a ser bebidos mientras son jóvenes.  Sólo una pequeña fracción de los vinos en el mercado actual están diseñados para soportar el tiempo y mejorar con el pasar de los años. 

Los vinos añejables, en parte, son el producto de la habilidad predictiva de sus artesanos productores.  Si ese elemento predictivo es eliminado de la ecuación al momento de la producción del vino, el resultado es un vino que no solamente no posee potencial de añejamiento sino que además comenzará a deteriorarse si es guardado. 

Son cuatro los elementos que dan paso a la estructura básica de un vino: azúcar (residual), alcohol (bajo nivel), taninos (estructurales), o acidez (alto nivel). 

Veamos algunos ejemplos concretos de vinos blancos que pueden añejar bien: los blancos de Rioja, los Riesling alemanes, los Sémillon de Australia, los blancos de Borgoña, los vinos de Jura.  También algunos vinos griegos producidos con sus cepas autóctonas Assyrtiko y Savatiano, son vinos que con el pasar de digamos... 10 años, gracias a su acidez en conjunto con todos sus otros elementos complejos, no han perdido nada de su brillo y vivacidad, sino que simplemente se le pulen los bordes. 

Algunos Rieslings de Clare o Eden Valley en Australia pueden guardarse entre 8 hasta 20 años.  Grüner Veltliners de Austria comúnmente pueden añejar entre 5 y 20 años.  Ciertos productores de Gewürtztraminers (secos) en los valles de Sonoma o Anderson, en California, pueden conservarse en su botella entre 10 y 12 años.  Algunos Bourdeaux Blancs, como mencioné esa noche, pueden guardarse de 8 a 12 años, o más.  Algunos Hermitage (del Ródano) tienen potencial de 10 a 30 años de guarda.  Algunos Chenin Blancs de Sudáfrica pueden ser colocados en la cava entre 5 y 10 años. 



Pero veamos a los reyes de este exclusivo club de los blancos que se pueden guardar e incluso coleccionar.  De Borgoña, los Mâconnais, dado que desde finales de los años 1990's muchos productores han venido diseñando sus vinos con este propósito, y utilizando muy bien el roble para producir vinos complejos y razonablemente concentrados que evolucionarán muy bien en botella.  De los Mâconnais incluyo, por supuesto, el muy conocido Pouilly Fuissé. 

Côte de Beaune es en realidad el corazón de los Bourgogne Blancs, con sus tres fantásticas villas, que son: Meursault, Puligny-Montrachet and Chassagne-Montrachet.  Côte de Beaune es muy serio y tradicional en el uso de sus clasificaciones.  Un Premier Cru Meursault Charmes, por ejemplo, o el Grand Cru Le Montrachet se pueden guardar por los años que uno pueda resistir la tentación de saber que cuando se abran, es magia y donaire lo que va a salir de esa botella.  Pienso que los Grand Cru Montrachet son además coleccionables y heredables.  Estos no deben abrirse antes de los 8 años de añejamiento, y pueden reposar por 20 años o más.

Volviendo a Bordeaux, como es bien sabido, las dulces delicias de Sauternes guardan muy bien.  Evidentemente que su único Premier Cru Supérieur, el codiciado Château d'Yquem es tanto añejable como coleccionable, y es mejor no descorcharlo sin al menos seis años en botella.  En 2006, una colección vertical de 135 años de este vino (con todas las añadas desde 1860 hasta 2003) fue vendida por The Antique Wine Company en Londres por $1.5 millones.  En Julio de 2011, una botella de Château d'Yquem de 1811 fue vendida en el Ritz en Londres a un coleccionista privado.  Se convirtió en la botella de vino blanco más preciada de la historia al venderse a un costo de £75,000 ($117,000).  Sin embargo, cualquier botella de Château Filhot, o Guiraud (mi personalmente favorito), o Climens, o Coutet posee dentro de sí años o décadas de guarda.

Finalmente, otro coleccionable: vintage Champagne.  Los vinos de Champaña que provienen de las mejores añadas (1982, 1985, 1989, 1990, 1996, 1999, 2002, 2004 y 2008) son añejables y coleccionables.  Ejemplo de estas: Moët et Chandon Dom Perignon Oenothéque 1992, Billecart-Salmon Cuvée Elisabeth Salmon 2002, Krug Clos du Mesnil 2000, Dom Pérignon 2004, Salon 2002 Le Mesnil Blanc de Blancs Brut, Laurent-Perrier 2004 Cuvée Alexandra Grande Cuvée Rosé, y por supuesto, Pol Roger 2000 Cuvée Sir Winston Churchill Brut.  Hay muchos ejemplos más.  Tanto su alta acidez como el dióxido de carbono actuan como preservativos.


Ahora ¿Qué opinan ustedes? ¿Son añejables los vinos blancos? En mi opinión, los mejores son los Borgoña, los Rieslings alemanes, y los Champañas.  ¡Salud!

domingo, 23 de octubre de 2011

SERIES - Sr. Vino - Bordeaux



Asi como sucede con ciertas otras regiones vitivinícolas, Bordeaux por sí sólo es un micro universo dentro del vasto mundo de los vinos, razón por la cual intentaré resumir los puntos más importantes que tienen que ver con los vinos de esta valiosa región de Francia y del mundo.



Tan solo el nombre, Bordeaux, capta la atención de todo enófilo ávido, por tratarse de vinos tan importantes y trascendentales.  Ninguna otra región vinícola del mundo contiene más tradición, más historia, o más poder comercial que ésta, que es origen de vinos profundamente complejos y con poderosa e importante capacidad de añejamiento.  El reto, como dice el párrafo anterior, es conocer y comprender el todo de lo que viene siendo "el viñedo" más grande y lujoso del planeta.  Esta región por sí sóla posee más territorio que todas la regiones vitivinícolas de Alemania juntas, y es diez veces más grande que todos los viñedos de Nueva Zelanda juntos.  Esto significa que Bordeaux produce 700 millones de botellas de vino cada año, incluyendo muchos de los vinos más costosos del mundo.




Se encuentra casi en el centro de la distancia entre el Polo Norte y la línea ecuatorial.  Tres ríos atraviesan esta región de manera vitalmente importante: el Gironde, y los dos que lo alimentan, que son el Dordogne y el Garonne.  Hacia el Oeste se encuentra el Océano Atlántico, y básicamente toda la región es irrigada por pequeñas rías; y todo esto es parte de este micro cosmos tan privilegiado.

Ahora conoscamos las uvas que se producen en el área.  Para los vinos rojos son: Merlot, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Malbec y Petit Verdot.   Para los vinos blancos, Sauvignon Blanc, Sémillon, Muscadelle y Ugni Blanc.  Más del 80% del vino que se produce en Bordeaux es rojo.

Bordeaux se divide en múltiples sub-regiones más pequeñas.  Nombraré aquí tan solo las que considero más importante reconocer, teniendo siempre en cuenta que hay muchas otras sub-regiones menos conocidas de donde también proceden vinos deliciosos y tal vez de mejor precio.  Pero las principales son: Médoc y Haut-Médoc (juntas se les conoce como "El Médoc"), Graves, Sauternes y Barsac, St.-Emilion, y Pomerol.  Dentro del Haut Médoc existen seis comunas o "apelaciones"; cuatro de las cuales son famosas.  Estas son: Margaux, St.-Julien, Pauillac, y St.-Estephe.  En términos generales, mientras más pequeña la apelación, más fino es el vino.  El famoso Château Mouton-Rothschild, por ejemplo, proviene de Pauillac, que pertenece a Haut-Médoc, que pertenece a Bordeaux.


Lo más complicado sobre Bordeaux consiste en sus "clasificaciones".  De hecho, las clasificaciones difieren de una región a otra.  Aunque utilicen casi los mismos términos para clasificar el vino, en una región significa una cosa, y en otra región otra.  Básicamente, el término más común en Francia es "Cru", a lo que nosotros llamamos "pago".  Para ilustrar lo complejo de esta situación, por ejemplo, el término "Grand Cru Classé" tienen un significado en St.-Emilion, carecen de significado en Pomerol, y la designación similar de "Cru Classé", en Graves, tiene aun otro significado diferente.  Las clasificaciones en Bordeaux data de siglos atrás, y tienen más que ver con los beneficios privados (y su reputación y tradición) que con las áreas (y su calidad).  Esto lo convierte en una situación de corte más bien feudal.  La clasificación más famosa se originó en El  Médoc, y se conoce como la Clasificación de 1855.  Esta clasificación categoriza a sesenta "Châteaux" (castillos) de El Médoc, más uno, Château Haut-Brion, en Graves.  La clasificación se divide en cinco categorías que van desde "Premier Cru" (primer pago), luego "Deuxieme Cru" (segundo pago), y asi, hasta "Cinquieme Cru" (quinto pago).


En Bordeaux, el término frances "Cru", o pago, es utilizado para clasificar a un beneficio vinícola, viñedo, o Château (castillo).  Por lo tanto, un "Premier Cru", o Primer Pago, es una propiedad vinícola de superior (primer) rango.

Basado en esto, existen sólo cinco beneficios vinícolas que ostentan la designación de Premier Cru.  Estos son: Château Lafite-Rothschild, Château Margaux, Château Latour, Château Haut-Brion, y Château Mouton-Rothschild.  Los Châteaux de Sauternes y Barsac también entran dentro de la Clasificación de 1855, solo que estos fueron clasificado de manera diferente.  En este caso, el mejor château (era uno sólo, Château d'Yquem) se llamó Premier Cru Supérieur Classé.  Los segundos mejores se llaman Premier Cru, y los terceros se llaman Deuxieme Cru.  Como dato curioso, por ejemplo, Pomerol no entró dentro de la Clasificación de 1855, por lo tanto, el famoso y costosísimo Château Petrus no pertenece a la misma.  Luego, en 1954, St.-Emilion fue clasificado en un sistema de clasificación aparte.  En el propio Médoc existen unos 200 Châteaux que no fueron clasificados en 1855.  Para estos se creó un término colectivo que es los Crus Bourgeois.

Suficiente con el tema de las clasificaciones, que es tan complicado.  Creo que he simplificado bastante el tema y les he ofrecido un buen pantallazo.  Los vinos de Bordeaux, tanto rojos como blancos, casi siempre son ensamblajes de dos o más varietales.  La filosofía detrás de esto consiste en obtener sabores más complejos.  Además, son vinos elaborados con la idea de añejarlos un tiempo (unos años) en botella mientras alcanzan su maduración óptima, a diferencia de vinos de otras áreas del mundo, que salen al mercado prácticamente listos para ser consumidos.  Les invito a probar y disfrutar algunos de los vinos más reputados y exquisitos del mundo: los vinos de Bordeaux.  ¡Salud a todos!



domingo, 4 de abril de 2010

Chateau d’Yquem


Es casi un mito para mi hablar del Chateau d’Yquem, no podía imaginar cuando llegaría la hora en que nos tomaríamos este “Oro líquido”. El día que Carlos (mi esposo) me dijo que lo había comprado, me puse nerviosa, dije: Oh por Dios! Esa botella es toda una inversión.

Y claro que si, estamos hablando de un Chateau d’Yquem 1994, el cual hemos atesorado en nuestra cava por algún tiempo.

Pues les cuento que el gran día llegó, en nuestra cena de Pascua de Resurrección. Nuestra querida amiga Carmen García Villalaz vino a nuestra casa y compartimos una cena exquisita preparada por Carlos y un postre espectacular que Carmen ordenó exclusivamente al chef del Club Unión.

Para el momento del postre Carlos ya me había prometido un Sauternes, porque el sabe que a mi me enamoran estos vinos. Pero la sorpresa fue tan grande y grata cuando Carlos trajo a la mesa el Chateau d’Yquem, lo disfrutamos en cada gota (literalmente hablando).

Que les puedo decir de mi experiencia con el d’Yquem:
- Su color hermoso, entre dorado y miel de abeja
- Su aroma, no tengo palabras, algo así como decir huele a naturaleza, la brisa fresca del campo me trae un aroma entre fruta y miel
- Su paladar, exquisito, fino, envolvente y totalmente bien coordinado. Es la mezcla de lo moderno y lo clásico.

Que delicia! y se complementó aun mejor por la grata compañia de una buena amiga y mi amado esposo.

Para los que no lo saben, Chateau d’Yquem es un Bordeaux, es un Prmier Cru Superior, de la región de Sauternes.

Son vinos históricos por su superioridad en calidad y precio. Son característicos por su complejidad, concentración y dulzura.

La historia de d’Yquem envuelve a grandes personalidades, entre ella Luís XV. Thomas Jefferson, por ejemplo, amaba tanto este vino que ordenó 250 botellas de la cosecha de 1784, para su propio consumo.

Incluso el famoso Robert Parker, dio 100 puntos al Chateau d’Yquem 1811.

Esta maravilla de vino, se produce 80% Semillon y 20% Sauvignon Blanc.

Hoy día el nombre de este vino, se encuentra en las más prestigiosas listas de los placeres terrenales.

Salud!
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