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sábado, 19 de mayo de 2012

La Autoestima



Es un anhelo de este blog no sólo incentivar a la lectura sino también a la escritura.  Es común para nosotros asesorar a otros bloggers y también recibir sugerencias e ideas de temas para redactar, en cuyo caso y de manera usual, damos crédito a la persona colaboradora.  Me complace en este caso aportar con esta redacción a la realización del primer libro de la joven escritora Mitchelle Montalván (@OficialMit), quien me ha distinguido al solicitar mi opinión escrita sobre este interesante tema.

La autoestima es componente fundamental de la salud mental.  Interconecta con aspectos y razgos que definen el perfil psicológico del individuo; el aspecto emocional, el afectivo, el psicomotor, el intelectual, y luego más adelante con niveles superiores de desarrollo y desempeño personal, tales como la creatividad, la imaginación, la concentración, la eficacia, la productividad, el liderazgo, la perspectiva y visual, etc.

Es preciso para nosotros los padres velar por el bienestar y el buen desarrollo de este aspecto en nuestros hijos, tanto en la etapa de la niñez como en la adolescencia y la temprana adultez.  Evidencias de baja autoestima en el individuo suele ser un claro síntoma del trastorno depresivo en cualquiera de sus tipos, incluyendo los causados por el uso de drogas, trastornos relacionados con la comida, y trastornos de ansiedad.  Por consiguiente, muestras de una alta autoestíma se traduce más adelante en buen desarrollo físico y psico-emocional, buen desempeño ante todos los requerimientos de la vida, y más allá, el logro de ser competitivo, alcanzar el éxito neto y verdadero, y tener la capacidad de guiar a otras personas utilizando una perspectiva y una visual real y segura.

Existen muchas maneras de afectar la autoestima de forma negativa.  La presión de grupo puede ser definitivamente una.  Algunos factores de presión de grupo son inevitables, y mientras que pueden ser una adversidad o forma de estrés negativo, deben ser enfrentados y manejados por el joven individuo, lo que a final de cuentas debe resultar en una experiencia positiva.  Los padres podemos ayudar o influir en la forma de enfrentar este tipo de retos.  Debo mencionar, empero, y debe preocuparnos el efecto que puedan causar el uso de elementos de la vida moderna, como lo son las redes sociales.  Este es un fenómeno que no existía cuando nosotros los mayores eramos jóvenes.  Aceptación social es uno de los elementos que componen y por lo tanto afectan la autoestima.  En teoría, mediante el uso de las redes sociales, en la forma de Facebook, Twitter y otras, el joven individuo experimenta desde temprano una vida social más activa.  Tiene más contacto frecuente con sus "amigos" y por lo tanto también más influencias y vivencias sociales.  Todos sabemos que en la edad joven el aspecto social de la vida puede traer influencias positivas y negativas.  Asi mismo ésto puede afectar la autoestima de la persona.  Es observable también que los niveles de stress, trastornos depresivos y ansiedad han aumentado en la población y a todas las edades.  De hecho, el suicidio en niños y adolescentes, en el tiempo de antes era muy raro y prácticamente no existente, mientras que hoy en día si se dan casos, y parecen ir en aumento.

Hay que siempre conservar conciencia de lo que somos, de donde venimos y hacia donde vamos; tener conciencia de lo que es real y lo que no es.  Evitar las comparaciones.  Toda persona es poseedora de virtudes y defectos; asi como la vida de cada quien está compuesta de bienaventuranzas y desventuras.   Es normal que hay personas mejores y peores que uno en toda clase de aspectos.  Nadie ni nada es perfecto; la vida ni la realidad de nadie es perfecta.  La vida no es justa según los parametros que poseemos de lo que consideramos "justo" o equitativo.  No obstante, uno de los valores que más fortalece y nutre la autoestima es precisamente la familia.  De tal manera que para afianzar más la autoestima de sus hijos, ponga en práctica las siguientes técnicas:

- Propicie el tiempo y las actividades en familia.  Cada hora invertida en familia, en la actividad que sea, es una hora menos que los jóvenes se verán expuestos a las presiones y los desengaños que muchas veces producen las redes sociales y los falsos amigos.

- Ejercite el espíritu, la mente y el cuerpo.  La salud global es fundamental para el bienestar y el enfoque claro y real.

- Alimentese sana y correctamente.  Evite los excesos y los desbalances.  Estos traen enfermedades.  Proporcionar alimentos correctos al cuerpo nos embellece y por lo tanto mejora nuestra autoestima y el estado anímico.

- Practique con sus hijos actividades al aire libre.  Esto promueve nuestra salud física y mental, y mejora nuestra conciencia sobre la naturaleza, las cosas reales, y la belleza del mundo que nos rodea.

- Seleccione bien a sus amigos.  Es mucho mejor tener pocos y verdaderos amigos que comparten principios, gustos, actitudes y aptitudes similares a las de uno, que gozar de popularidad e imaginar poseer cientos o miles de supuestos amigos.  La popularidad puede ser frágil o efímera, mientras que las verdaderas amistades deben durar para toda la vida.

- Comprender que la belleza física es efímera también, y el dinero muchas veces va y viene, o simplemente se acaba, y no es capaz de comprar amor, paz ni salud.  La belleza imperecedera habita y viene de adentro; del corazón, de la inteligencia, y de las virtudes y valores de cada quien.

- El trabajo honrado, la familia y la religión son fuentes de dignidad, así como también lo son el respeto, la moral y la responsabilidad.  El respeto a la dignidad humana es sagrado.  La falta, el ultraje o el desprecio a la dignidad humana es una de las formas más certeras de destruir la autoestima de una persona, y es una de las ofensas más graves a Dios.  Todos somos seres humanos y todos somos hijos iguales de Dios.  "Amarás a tu prójimo como a ti mismo".

- Se practica el autodominio.  En este concepto existen tres elementos: independencia, dependencia e interdependencia, y la persona utiliza en su conducta estos tres elementos según considere necesario, sin perder de forma permanente su independencia.  Se practica la interdependencia al demostrar fiel creencia en los valores y reglas de conducta que rige nuestras vidas.  La persona que sólamente es dependiente generalmente posee baja autoestima.

- Recordar que la autoestima no es sólo importante para los jóvenes.  Es inherente a los adultos y a los ansianos también.  El respeto a la dignidad humana es fundamental, insisto.

- Manejar razonablemente el estrés.  Una técnica es reemplazando el estrés negativo por el positivo.  Esto se logra, por ejemplo, ejercitándose en un gimnasio o en una piscina.  El estrés, la ansiedad y a veces la depresión son parte de la vida cotidiana, pero sabemos que no son sensaciones que duran para siempre.  Debemos ser flexibles y capaces de experimentar el fracaso sin autocastigarnos ni comprometer nuestra autoestima.

- Proporcionar al cuerpo y a la mente el descanso suficiente y necesario.

- Practiquemos la solidaridad en la familia, entre amigos y hasta con los compañeros de trabajo.  Esto incluye ofrecer apoyo emocional, comprensión, paciencia, afecto y aliento.

- La cordialidad, la paz y el cariño entre los esposos en el hogar brinda autoconfianza y seguridad a los hijos, promoviendo buena autoestima, y buen desarrollo y estabilidad emocional.


jueves, 30 de junio de 2011

Comprendiendo la Depresión Clínica








La depresión es una de las enfermedades más incomprendidas que existe en la actualidad. Es actual, y ha existido por siglos, pero tal como es cierto con otros males, las estadísticas demuestran que ha habido aumento, y se trata de una enfermedad que es amenazante para la vida humana. Mientras que en los medios de cómunicación surge una campaña super fuerte y poderosa de concientización sobre el cáncer de mamas, que a su vez debilita la impresión mental en los individuos sobre otras calamidades como el Virus HIV, el mosquito Aedes Aegypti, o la diabetes, luego sale otro esfuerzo similar sobre la hipertensión y las enfermedades coronarias (el asesino silencioso), pero nunca una jornada de concientización e información sobre la depresión y trastornos mentales similares.


En Estados Unidos, la Clínica Mayo sí ha lanzado campañas importantes sobre esta enfermedad, que ellos definen como “una enfermedad del cerebro” (o mal funcionamiento cerebral). Dado que la depresión se manifiesta en el comportamiento, y no en algo más objetivo, como es la presión arterial o un tumor, la Dra. Shirley Sampson de la Clínica Mayo dice que mucha gente no lo ve como una enfermedad seria. Sin embargo, visto desde el punto de vista que quienes padecen de Depresión Severa, existe un serio riezgo de suicidio. “Pacientes que sufren de estas enfermedades nunca recibe el grado de entendimiento y compasión que realmente deberían recibir. Ellos están padeciendo de un mal que es particularmente doloroso”. Es por eso que, según la Dra. Sampson, es imperativo que reconoscamos la seriedad de esta enfermedad, y que es algo fisiológico, y no “algo que está simplemente en tu mente”.


Definamos algunos conceptos para comprender mejor esta devastadora enfermedad:


El diccionario de la Real Academia Española de la lengua define el término Depresión como: “Síndrome caracterizado por una tristeza profunda y por la inhibición de las funciones psíquicas, a veces con trastornos neurovegetativos.”


Bajo el punto de vista médico, se define como un “síndrome” o conjunto de síntomas que afectan principalmente a la esfera afectiva: la tristeza patológica, el decaimiento, la irritabilidad o un trastorno del humor que puede disminuir el rendimiento en el trabajo o limitar la actividad vital habitual, independientemente de que su causa sea conocida o desconocida. La depresión puede tener importantes consecuencias sociales y personales, desde la incapacidad laboral hasta el suicidio.



El origen de la depresión puede tener factores genéticos, biológicos y psicosociales. Algunos tipos de depresión tienden a afectar a miembros de la misma familia, lo cual sugeriría que se puede heredar una predisposición biológica. En algunas familias la depresión severa se presenta generación tras generación. Sin embargo, la depresión severa también puede afectar a personas que no tienen una historia familiar de depresión.


La pérdida de un ser querido, los problemas en una o en muchas de sus relaciones interpersonales, los problemas económicos o cualquier situación estresante en la vida (situaciones deseadas o no deseadas) también pueden precipitar un episodio depresivo. Las causas de los trastornos depresivos generalmente incluyen una combinación de factores genéticos, psicológicos y ambientales. Después del episodio inicial, otros episodios depresivos casi siempre son desencadenados por un estrés leve, e incluso pueden ocurrir sin que haya una situación de estrés.



Aproximadamente 3 por ciento en la población general sufre de trastorno depresivo mayor, más una incidencia anual de 1 a 2 individuos por cada mil. Los estudios coinciden en que la prevalencia es casi el doble en la mujer que en el hombre, y que algunos factores estresantes vitales, como el nacimiento de un hijo, las crisis de pareja, el abuso de sustancias tóxicas (principalmente alcohol) o la presencia de una enfermedad orgánica crónica se asocian con un riesgo incrementado de desarrollar un trastorno depresivo mayor. En cuanto a la asociación familiar debida a factores genéticos, la existencia de un pariente de primer grado con antecedentes de trastorno depresivo mayor aumenta el riesgo entre 1.5 y 3 veces frente a la población general.


Aunque la prevalencia global es inferior entre los varones, la tasa de suicidio consumado en ellos es cuatro veces más alta que en las mujeres. Sin embargo, los intentos de suicidio son más comunes en la mujer que en el hombre. A partir de los 70 años de edad, la tasa de suicidio en el hombre aumenta, alcanzando el nivel máximo después de los 85 años.


Los síntomas de la depresión abarcan:


  • Estado de ánimo irritable o constantemente bajo
  • Pérdida de placer en actividades habituales
  • Dificultad para conciliar el sueño o exceso de sueño
  • Cambio dramático en el apetito, a menudo con aumento o pérdida de peso
  • Fatiga y falta de energía
  • Sentimientos de inutilidad, odio a sí mismo y culpa inapropiada
  • Dificultad extrema para concentrarse
  • Movimientos físicos agitados o lentos
  • Inactividad y retraimiento de las actividades usuales
  • Sentimientos de desesperanza y abandono
  • Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio

Depresión Mayor: Deben presentarse 5 o más síntomas de la lista de arriba, durante al menos dos semanas para diagnosticar este tipo de depresión. La depresión mayor tiende a continuar durante al menos 6 meses si no recibe tratamiento. (La depresión se clasifica como depresión menor si se presentan menos de 5 de estos síntomas durante al menos 2 semanas). En otras palabras, la depresión menor es similar a la depresión mayor o grave, excepto que la primera sólo tiene de 2 a 4 síntomas).


Depresión atípica: ocurre en aproximadamente un tercio de los pacientes con depresión. Los síntomas abarcan comer y dormir en exceso. Estos pacientes tienden a tener un sentimiento de estar oprimidos y reaccionan fuertemente al rechazo.


Depresión Posparto: muchas mujeres se sienten algo deprimidas después de tener un bebé, pero la verdadera depresión posparto es más severa e incluye los síntomas de la depresión mayor.


Trastorno disfórico premenstrual: (TDP): síntomas depresivos que ocurren una semana antes de la menstruación y desaparecen después de menstruar.


Trastorno afectivo estacional: (TAE): ocurre con mayor frecuencia durante las estaciones de otoño e invierno y desaparece durante la primavera y el verano, muy probablemente relacionado con la falta de luz solar.


La depresión también puede alternar con manías (conocida como depresión maníaca o trastorno bipolar).


Recomendaciones:


El manejo de modos de vida es crucial en el mantenimiento de la recuperación de la depresión. Es importante:


Mantener un calendario diario uniforme.


Tomar los medicamentos según la receta.


Después de un episodio de depresión, reanudar las responsabilidades lenta y gradualmente.


Fijar metas realistas.


Pedir ayuda cuando se necesite.


Reunirse regularmente con su terapéuta.


Dormir adecuadamente, acostándose y levantándose aproximadamente a la misma hora cada día.


Comer una dieta balanceada.


Hacer ejercicios aeróbicos regulares -un mínimo de una media hora, tres veces a la semana.


Antes de tomar una prescripción o una nueva medicación sin prescripción, acudir a la persona que prescribe su medicación psiquiátrica.


Discutir sobre el uso social del alcohol con su prescriptor.


Evitar las drogas callejeras.


Trabajar para formar y mantener amistades y una red de apoyo.


Tomar un curso en el tratamiento del estrés o en la afirmación de la confianza en uno mismo.


Trabajar diligentemente en la terapia.


Aceptar que pueden haber contratiempos.

limitar sus compromisos;

establecer objetivos y expectativas reales;

compartir tiempo con otras personas;

participar en actividades de las que disfrute;

solicitar los consejos de buenos amigos o de la familia antes de tomar decisiones importantes;

darse cuenta que no saldrán de la depresión "por sí solos"

y pensar positivamente y tratar de alejar los pensamientos negativos.


La familia y los amigos también pueden ayudar. Lo más importante que la familia y los amigos pueden hacer por la persona con depresión es ayudarla a obtener tratamiento. Pueden hacerlo alentando al paciente a continuar con el tratamiento, acompañándolo al médico e incluso controlando que el paciente tome los medicamentos.


Otra forma importante de ayudar es ofreciendo apoyo emocional, comprensión, paciencia, afecto y aliento. Debe escucharse siempre a la persona con depresión. No deben ignorarse los comentarios sobre suicidio; estos deben reportarse al médico inmediatamente.


En mi opinión muy personal, lastimosamente en Panamá hay muchos psicólogos y algunos psiquiatras no muy buenos, que orientan a los familiares del paciente con ideas tales como: “no permita que el paciente lo manipule o lo chantajeé” “cuando es asi déjelo solo”. En primer lugar, al paciente deprimido realmente no le interesa ni tiene la intensión expresa de extorsionar. Llamar y atraer atención, sí. Y eso es lo que el paciente realmente necesita: ayuda y atención. En Estados Unidos los psicólogos predican justo lo opuesto que los de acá: Jamás asuma que el paciente lo que quiere es manipular o chantajear, aun cuando hayan indicios claros de que está siendo manipulador. Jamás asuma que el paciente no está diciendo la verdad, o que está “bluffing” (amenazando en vano). Cuando el paciente deprimido habla sobre el suicidio, siempre hay que asumir que la persona está en inminente peligro para sí mismo (y para otros), se debe alejar del área a todo objeto u oportunidad de peligro, y se debe acompañar a la persona hasta que esté estable y fuera de peligro.

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