sábado, 23 de mayo de 2020

El buen cuidado del intestino influye en el bienestar o equilibrio del organismo



El aparato digestivo es uno de los sistemas más importantes del cuerpo, ya que es el encargado de absorber los nutrientes de los alimentos y convertirlos en energía para alimentar todas las células. Una buena salud está directamente ligada a la alimentación y una correcta digestión.

Por esta razón, cada año, la Organización Mundial de Gastroenterología celebra el Día Mundial de la Salud Digestiva[1] e inicia una campaña de salud pública mundial a través de sus 110 sociedades nacionales y 50.000 miembros, para llamar la atención del público en general sobre su prevención y terapias sugeridas.

La importancia del intestino ha sido designado como el tema central la campaña 2020, que se celebra el próximo 29 de mayo.

Se estima que en el sistema digestivo habitan unos 100 billones de microorganismos que son los responsables de su buen funcionamiento. Forman un ecosistema propio al que llamamos microbiota o flora intestinal, donde coexisten microorganismos beneficiosos y patógenos. Si los patógenos son mayoría, el organismo empieza a experimentar problemas digestivos como la acidez, la inflamación estomacal, dolores, estreñimiento y en casos más severos, puede desencadenar irritaciones en la piel, cansacio, cambios en el estado de ánimo, los nervios y el sueño.[2] 
      
Además, la microbiota intestinal, que pesa unos 2.7 kilogramos, participa en la estimulación del sistema inmune y colabora en la síntesis de vitaminas, la digestión y absorción de nutrientes para proteger al intestino contra la colonización de los patógenos potencialmente dañinos. por lo que mantener una buena salud digestiva ejerce efectos favorables en el sistema inmune local del intestino.

Recientemente se descubrió que el sistema digestivo contiene más de 500 millones de neuronas que están conectadas permanentemente con el cerebro. Por lo que un buen cuidado de este órgano, también podría influir en las facultades asociadas a estado de ánimo, ansiedad, entre otros.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud,  las situaciones de emergencia, como las que se viven actualmente con la pandemia y el aislamiento social pueden tener un impacto negativo en el organismo como la ansiedad.[3]  Sin embargo, la neurociencia asegura que la conexión entre un intestino saludable y la función cerebral, podría tener influencia en  regular las emociones y por ende, un impacto positivo en episodios de ansiedad y el estrés. [4]

El sistema de comunicación que existe entre el intestino y el cerebro no solo garantiza el mantenimiento adecuado de las funciones gastrointestinales para apoyar el comportamiento y los procesos fisiológicos, sino que también permite que la retroalimentación del intestino ejerza efectos profundos sobre el estado de ánimo, el comportamiento motivado y las funciones cognitivas superiores.

Según publicaciones de la organización mundial de gastroenterología, dado el papel central que tienen el tracto digestivo y los órganos conexos en los procesos de digestión y absorción, no debería sorprender que los alimentos que ingerimos tengan interacciones cruciales y complejas con el tracto gastrointestinal y su contenido, incluida la microbiota, la población bacteriana que vive dentro de él.

El 70% del sistema inmune se localiza en el intestino, de ahí radica la importancia en el cuidado de este órgano para mantenerlo sano y en equilibrio. Un estilo de vida saludable, una alimentación balanceada y el consumo de probióticos son factores que contribuyen a esto. Sobre todo, si se toma en cuenta que los probióticos tienen la capacidad de restablecer el equilibrio microbiano normal.

“De acuerdo a la Organización Mundial de Gastroenterología (WGO por sus siglas en inglés), la salud digestiva requiere la presencia constante y suficiente de nutrientes como la fibra y el agua, así como la inclusión de probióticos que favorezcan la flora intestinal. Todo ello junto con la actividad física dentro de la agenda de cada día”, comentó el Dr. Jimmy Ciprian, Gerente de Desarrollo Estratégico de Consumer Health Care Sanofi.

Para apoyar estas indicaciones, se recomienda además, alimentos enteros en vez de procesados, evitar el exceso de alcohol, respetar los horarios de las comidas y las horas de sueño y disminuir los endulzantes artificiales, pues mejorarán la condición de su intestino, lo que puede traducirse en los efectos beneficiosos y episodios de bienestar.



[1] http://www.sld.cu/anuncio/2018/05/29/29-de-mayo-dia-mundial-de-la-salud-digestiva
[2]  Eckburg PB, Bik EM, Bernstein CN, Purdom E, Dethlefsen L, Sargent M, Gill SR, Nelson KE, Relman DA. Diversity of the human intestinal microbial flora. Science 2005; 308:1635-1638.    
[3] https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/mental-health-in-emergencies.
[4] https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2352289516300509#bib41

miércoles, 22 de abril de 2020

Sanofi y GSK unirán fuerzas en una colaboración sin precedentes en vacunas, con el fin combatir el COVID-19


Sanofi y GSK anunciaron hoy que han firmado una carta de intención para desarrollar una vacuna adyuvante para COVID-19, utilizando tecnología innovadora de ambas compañías, con el fin ayudar a abordar la pandemia en curso.

Sanofi contribuirá con su antígeno COVID-19 de proteína S, que se basa en tecnología de ADN recombinante. Esta tecnología ha producido una coincidencia genética exacta con las proteínas que se encuentran en la superficie del virus, y la secuencia de ADN que codifica este antígeno se ha combinado en el ADN de la plataforma de expresión de baculovirus, la base del producto de influenza recombinante con licencia de Sanofi en los EE. UU.

GSK contribuirá con su probada tecnología adyuvante pandémica. El uso de un adyuvante puede ser de particular importancia en una situación de pandemia ya que puede reducir la cantidad de proteína de vacuna requerida por dosis, permitiendo que se produzcan más dosis de vacuna y, por lo tanto, contribuyendo a proteger a más personas.

“A medida que el mundo se enfrenta a esta crisis de salud mundial sin precedentes, está claro que ninguna compañía puede hacerlo sola”. dice Paul Hudson, director ejecutivo de Sanofi. “Es por eso que Sanofi continúa complementando su experiencia y recursos con nuestros pares, como GSK, con el objetivo de crear y suministrar cantidades suficientes de vacunas que ayuden a detener este virus.”

“Esta colaboración reúne a dos de las compañías de vacunas más grandes del mundo ". dice Emma Walmsley, directora ejecutiva de GSK. “Al combinar nuestra experiencia científica, tecnologías y capacidades, creemos que podemos ayudar a acelerar el esfuerzo global para desarrollar una vacuna para proteger a tantas personas como sea posible del Covid-19.”

La combinación de un antígeno a base de proteínas en con junto con un adyuvante está bien establecida y se usa en varias vacunas disponibles en la actualidad. Se agrega un adyuvante a algunas vacunas para mejorar su respuesta inmune y se ha demostrado que crea una inmunidad más fuerte y duradera contra las infecciones que la vacuna sola. También puede mejorar la probabilidad de administrar una vacuna efectiva que se pueda fabricar a escala.


Las compañías planean iniciar ensayos clínicos de fase I en la segunda mitad de 2020 y, si tienen éxito, sujeto a consideraciones regulatorias, pretenden completar el desarrollo requerido para la disponibilidad en la segunda mitad de 2021.

Como se anunció previamente por Sanofi, el desarrollo de la vacuna candidata COVID-19 basada en recombinantes se está apoyando a través de fondos y una colaboración con la Autoridad de Investigación y Desarrollo Avanzado Biomédico (BARDA), parte de la oficina del Secretario Asistente de Preparación y Respuesta en Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos. Las compañías planean discutir el apoyo financiero con otros gobiernos e instituciones globales priorizando así el acceso global.

“Las alianzas estratégicas entre los líderes de la industria de las vacunas son esenciales para que una vacuna contra el coronavirus esté disponible tan pronto como sea posible ", dice el Director de BARDA, Rick A. Bright, Ph.D." El desarrollo del candidato a vacuna COVID-19 basado en un recombinante adyuvante tiene el potencial para reducir la dosis de la vacuna y a la vez proporcionar la misma a un mayor número de personas, para así poner fin a esta pandemia, y ayudar al mundo a estar mejor preparado o incluso prevenir futuros brotes de coronavirus.”

Las compañías han establecido una Fuerza de Tarea Conjunta, copresidida por David Loew, Jefe Global de Vacunas de Sanofi y Roger Connor, Presidente de Vacunas de GSK. El grupo de trabajo buscará movilizar recursos de ambas compañías para buscar todas las oportunidades y acelerar el desarrollo de la vacuna candidata.

Considerando el extraordinario desafío humanitario y financiero de la pandemia, ambas compañías creen que el acceso global a las vacunas COVID-19 es una prioridad y se comprometen a que cualquier vacuna que se desarrolle a través de la colaboración sea accesible al público a través de mecanismos que ofrezcan un acceso justo para todas las personas en todos los países.

Estos esfuerzos marcan un hito significativo en las contribuciones continuas de Sanofi y GSK para ayudar a combatir COVID-19. Las compañías han firmado un Acuerdo de transferencia de material para permitirles comenzar a trabajar juntas de inmediato. Se espera que los términos definitivos de la colaboración se finalicen en las próximas semanas.

Hoy más que nunca se debe promover el valor de la vacunación


La pandemia que afecta al mundo por la propagación del Coronavirus, SARSCov2 es un claro ejemplo de cómo las enfermedades infecciosas pueden amenazar la vida y el bienestar de los humanos, a veces de manera impredecible y con un impacto desgarrador.

En los últimos años, gracias a la investigación científica y al desarrollo de las vacunas, muchas naciones han podido controlar enfermedades igualmente contagiosas y mortales, como el sarampión, la meningitis causada por Haemophilus influenza y la poliomielitis.

Actualmente, muchos científicos de distintas partes del mundo están trabajando arduamente contra el Covid-19, buscando tratamientos y vacunas como parte de su compromiso con la salud pública. Mientras estos esfuerzos se focalizan en lograr controlar esta enfermedad, afortunadamente la población cuenta en paralelo, con vacunas innovadoras para otras enfermedades infecciosas igual de peligrosas, como la Influenza y la Fiebre Amarilla entre otras, las cuales  antes causaban temor y sufrimiento, pero que ahora son prevenibles o controlables a través de la vacunación.

En el marco de la Semana de la Vacunación de las Américas, que este año se celebra del 24 al 30 de abril, aplaudimos el esfuerzo y trabajo incansable de todos los profesionales que están en primera fila contra el Covid-19 y todas las demás enfermedades infecciosas que amenazan la vida.

“Estamos orgullosos de nuestra gente, de los miles de profesionales que trabajan a distancia y de los que están en los laboratorios, en el trabajo clínico y en nuestros centros de fabricación, que siguen asegurando el suministro sostenible y esencial de vacunas. Estamos ante una nueva amenaza y no podemos bajar la guardia. Hoy más que nunca es vital protegernos con las vacunas que sí tenemos disponibles, así podemos reducir el riesgo de contraer otras infecciones y de esta manera contribuimos a evitar el colapso de nuestros sistemas hospitalarios” comentó Maribel Tribaldos, Directora Médica de Sanofi Pasteur.

Justamente, los esquemas de vacunación se consideran una de las intervenciones sanitarias más exitosas y rentables, ya que según la OMS, logran salvar la vida de casi 3 millones de personas al año.  Aún así, la organización afirma que en el mundo hay más de 19 millones de niños no vacunados o vacunados de forma incompleta, por lo que podrían correr el riesgo de contraer enfermedades potencialmente mortales. Uno de cada 10 de estos niños nunca llegará a recibir ninguna vacuna y probablemente nunca haya tenido contacto con el sistema de salud.[1]
   
La ampliación del acceso a la inmunización es fundamental para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La vacunación no solo evita el sufrimiento y las defunciones causadas por enfermedades infecciosas como la diarrea, la neumonía, la poliomielitis, el sarampión o la tos ferina, si no que también se traduce en beneficios más amplios en materia de educación y desarrollo económico.[2]

En la actualidad, el arsenal terapéutico contempla más de 26 vacunas para la prevención de  enfermedades inmunoprevenibles[3]. Entre el año 2000 y 2016 se registraron 84% menos muertes por sarampión gracias a la vacunación.[4]
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