sábado, 24 de marzo de 2018

San Romero del Mundo: conoce más sobre su historia

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Cada 24 de marzo, en muchas partes del mundo se rinde homenaje a la memoria del beato Oscar Arnulfo Romero, el arzobispo mártir salvadoreño y santo patrono de la JMJ Panamá 2019, y recordamos su asesinato hace 38 años mientras presidía la Eucaristía. 

El pasado 7 de marzo, el Santo Padre sorprendió a la Iglesia anunciando la aprobación del milagro que permitirá la canonización del mártir del siglo XX más conocido y amado en el mundo. "Es un día de gloria para el país, de júbilo y de esperanza", declaraba en esa ocasión el cardenal Gregorio Rosa Chávez, arzobispo auxiliar de San Salvador, quien trabajó estrechamente con monseñor Romero a finales de los setenta.

"Hoy es un día grande para El Salvador. Hoy San Romero de América ya es San Romero del mundo" ~ Cardenal Gregorio Rosa Chávez.

El legado de monseñor Romero ha trascendido todas las esferas, incluso mucho después de su muerte. En 1978 fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Georgetown (EE.UU), en 1979 fue nominado al Premio Nobel de la Paz y en febrero de 1980 fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Lovaina (Bélgica).
Para la Iglesia Anglicana, Romero es uno de los 10 mártires cristianos del siglo XX, quienes están representados en las estatuas de la Abadía de Westminster, en pleno centro de Londres.

El 21 de diciembre de 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 24 de marzo, la fecha de su martirio, como “Día Internacional del Derecho a la Verdad en relación con Violaciones Graves de los Derechos Humanos y de la Dignidad de las Víctimas”.

La trascendencia del primer arzobispo mártir de América vence cualquier tipo de barrera geográfica y cultural, y se ha convertido en símbolo del cristianismo contemporáneo. Su muerte coronó una vida de seguimiento de Cristo, opción decidida por el Reino de Dios y su justicia, escucha de la palabra, fidelidad, valentía, sentido de Iglesia y servicio al pueblo.

“Hermanos cómo quisiera yo grabar en el corazón de cada uno esta gran idea: el cristianismo no es un conjunto de verdades que hay que creer, de leyes que hay que cumplir, de prohibiciones. Así resulta muy repugnante. El cristianismo es una persona, que me amó tanto, que me reclama mi amor. El cristianismo es Cristo." ~ Mons. Óscar A. Romero, homilía 6 de noviembre de 1977.

Romero y Francisco:

De todos es conocido que, uno de los principales motores del proceso de beatificación y canonización de monseñor Romero, fue el mismo papa Francisco desde su llegada al Vaticano en 2013.

En una emotiva carta del Papa dirigida a monseñor José Luis Escobar Alas (actual arzobispo de San Salvador), leída previo a la ceremonia de beatificación en 2015, estas fueron las palabras del Santo Padre al referirse a Romero: “En ese hermoso país centroamericano, bañado por el océano Pacífico, el Señor concedió a su Iglesia un obispo celoso que, amando a Dios y sirviendo a los hermanos, se convirtió en imagen de Cristo Buen Pastor”.

“En tiempos de difícil convivencia, monseñor Romero supo guiar, defender y proteger a su rebaño, permaneciendo fiel al Evangelio y en comunión con toda la Iglesia. Su ministerio se distinguió por una particular atención a los más pobres y marginados. Y en el momento de su muerte, mientras celebraba el santo sacrificio del amor y de la reconciliación, recibió la gracia de identificarse plenamente con aquel que dio la vida por sus ovejas”. ~ Papa Francisco.

En el artículo titulado “El Papa Francisco y Monseñor Romero” (2014), escrito por el cardenal Rosa Chávez (primer cardenal en la historia de El Salvador) para una revista salvadoreña, se precisan siete semejanzas entre ambos pastores que nos pueden ayudar para seguirlos tomando como ejemplo:
  1. Pastores de profunda devoción mariana.
  2. Pastores con olor a oveja y con un oído puesto en el pueblo.
  3. Pastores que evangelizan con lo que son, con lo que hacen y con lo que dicen.
  4. Pastores con el don de la palabra que llega al corazón.
  5. Pastores que sueñan con “una iglesia pobre y para los pobres”.
  6. Pastores con un profundo amor y admiración a Pablo VI.
  7. Conclusión: una “Iglesia en salida” y “la Iglesia de la Pascua”.

Cuenta la historia, que un sacerdote conversando en aquel entonces con el cardenal Bergoglio durante la Conferencia de Aparecida en 2007, al preguntarle sobre monseñor Romero, contestó: “Para mí es un santo y un mártir. Si yo fuera Papa, ya lo habría canonizado”.


En la Audiencia General del 7 de enero de 2015, el papa Francisco citó a mons. Romero, quien decía que las madres viven un martirio materno. En la homilía para el funeral de un sacerdote asesinado por los escuadrones de la muerte en 1977, evocando al Concilio Vaticano II, monseñor Romero afirmó que “dar la vida no significa sólo ser asesinados; dar la vida, tener espíritu de martirio, es entregarla en el deber, en el silencio, en la oración, en el cumplimiento honesto del deber; en ese silencio de la vida cotidiana; dar la vida poco a poco. Sí, como la entrega una madre, que sin temor, con la sencillez del martirio materno, concibe en su seno a un hijo, lo da a luz, lo amamanta, lo cría y cuida con afecto. Es dar la vida. Es martirio”, decía el Papa citando a Romero.

Tres años después de este discurso, el mundo conoció los detalles sobre el milagro aprobado que permitirá declarar santo a Romero: la curación inexplicable de una mujer embarazada, una joven madre salvadoreña con una enfermedad terminal y desahuciada, que por intercesión del Beato, sanó y dio a luz a un bebé sano.

Impresionantes coincidencias, ¿verdad?
Que en esta Jornada Mundial de la Juventud, sigamos aprendiendo del modelo de santidad que nos proponen todos nuestros santos patronos", y descubramos más aspectos especiales sobre sus vidas.

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