viernes, 5 de junio de 2015

SERIES - Virtudes y Valores - Actitud


Hace más de cuatro años que empezé a escribir en esta hermosa serie, el 19 de Marzo de 2011, al escribir sobre la Puntualidad.  Desde entonces he introducido 34 artículos en ésta.  Este escrito #35 es el primero que habla sobre una conducta; por lo tanto no es una virtud pero sí el deribado de una serie de valores.

De acuerdo a la Real Academia Española, la actitud es el estado de ánimo que se expresa de una cierta manera (como por ejemplo la actitud conciliadora); claramente una conducta.  El mismo organismo definitorio provee otras dos definiciones sobre este término: la postura del cuerpo de una persona (cuando transmite algo de manera eficaz, o cuando la postura se halla asociada a la disposición anímica); y la postura de un animal (cuando logra concertar atención por alguna cuestión).

Es común y evidente que tanto animales como personas nos comunicamos muchas veces con impulsos y gestos psicológicos que se definen dentro la actitud.  Por lo tanto la actitud también ha sido definida como un estado de la disposición nerviosa y mental que se organiza a partir de las vivencias y que orienta o dirige la respuesta de un sujeto ante determinados acontecimientos.   Una actitud es la forma en la que un individuo se adapta de forma activa a su entorno y es la consecuencia de un proceso cognitivo, afectivo y conductual.



Es la psicología social la que se encarga de estudiar las actitudes de los seres humanos para predecir posibles conductas.  Cuando se observan las actitudes de un individuo es factible prever su modo de accionar. 

Es muy importante establecer también la diferencia entre actitudes positivas y negativas.  Las positivas son aquellas que colaboran con el individuo para conseguir enfrentar la realidad de una forma sana y efectiva.  Las negativas son las que entorpecen esta relación del individuo con su entorno.  La libertar del individuo reside en poder elegir entre una actitud y otra a cada momento. 



No debe confundirse la Aptitud con la Actitud.  Aptitud es el conocimiento o capacidad para desarrollar cierta actividad.  Actitud es la voluntad para enfrentar las actividades.  Ambas son importantes y en ciertos momentos pueden entrelazarse y conjugarse para alcanzar el nivel de éxito y de desempeño superior o sobresaliente.  En otras ocasiones, la actitud suplementa o complementa lo que hace falta o lo que existe de aptitud para luego alcanzar el desempeño exitoso. 

Observen las distintas actitudes en las personas que les rodea porque es algo muy interesante.  Las actitudes tienen impacto en el desarrollo y el desempeño no solo personal sino también de grupo.  Tiene un importante impacto y contenido social.  Las actitudes modifican el comportamiento tanto individual como grupal.  Una persona con actitud positiva frente a los problemas puede conseguir incentivar al grupo a salir adelante y a mejorar; mientras que una con actitud negativa consigue "infectarlo" para guiarlo en una conducta que lo llevará al fracaso. 

Uno de los objetivos de la educación es la formación de actitudes consideradas favorables para el equilibrio de la persona y el desarrollo de la sociedad.  En sociología, la actitud consiste en un sistema de valores y creencias, con cierta estabilidad en el tiempo.  La actitud puede ser aveces asociada con grupos, o incluso con un género.  Por ejemplo, un comportamiento particular puede ser clasificado como actitud femenina o actitud del hombre. 



No solo las actitudes se clasifican como positivas o negativas; también hay la actitud crítica, que analiza lo verdadero de lo falso para encontrar los posibles errores.  Algunos expertos de la filosofía consideran la actitud crítica como una posición intermedia entre el dogmatismo y el escepticismo. sometiendo a examen todas las ideas que pretenden ser consideradas verdaderas. 

Observemos el concepto de actitud en acción.  Creo que lo que me inspiró a escribir este artículo fue el ver al famoso matador de toros español, Julián López "El Juli" torear en la Monumental de Las Ventas de Madrid hace dos días, en medio de las festividades de la famosa Feria de San Isidro.  Observaba yo cuidadosamente al Juli y me preguntaba: ¿Qué hace a este muchacho ser uno de los indiscutiblemente mejores? ¿Qué lo hace diferente a los demás, al pararse frente al enorme peligro del molarco? Lo miro y lo observo, y me doy cuenta de que lo que hace la diferencia es su actitud.  Al ver la impresionante mirada en su rostro me doy cuenta de que entre él y la bestia hay una relación mutua de respeto y temor, pero además de supremacía por parte del matador. 

Concluyo mi artículo pero este tema queda dificilmente definido aquí, por lo que los invito a que le metan mente a esto.  Las actitudes están íntimamente ligadas a las buenas virtudes y valores, y a los malos vicios.  En muchos líderes a través de la historia se pueden estudiar sus actitudes, y éstas nos llevan a comprender el por qué de sus famosos éxitos. 

Entre las actitudes positivas se encuentran:


Formalidad

Autocontrol

Confianza y seguridad en ti mismo

Autoestima positiva

Capacidad de comunicación y habilidades sociales

Creatividad e iniciativa

Motivación personal y profesional


Habilidad y capacidad resolutiva

Ambición profesional, deseo de mejorar

Tolerancia

Capacidad de trabajo en equipo


Entre las actitudes negativas tenemos:

Ser rencoroso

Quejarse de todo

Ser sentencioso

Egocentrismo

Ser mentiroso (empedernido)

Culpar a los demás

Ser incrédulo

Interrumpir constantemente la comunicación

Egoísmo

Estar siempre a la defensiva

Comparar a las personas

Esperar perfección de los demás

Exagerar desproporcionalmente las circunstancias

Ser dramático

Pensar mucho en el pasado


¡Identifica y cambia tus actitudes!


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