viernes, 8 de marzo de 2013

Mujer y Negocios

El liderazgo es un factor importante para que el recurso humano pueda enfrentar los grandes retos y demandas a los cuales se ven sometidas las organizaciones como resultado de la nueva economía global.

En este marco, un aspecto relevante es la participación de la mujer en posiciones de autoridad y su aporte al desarrollo de la empresa. En general, las posiciones empresariales y ejecutivas enfrentan grandes retos, que en el caso de la mujer se acentúan debido a los estereotipos que privan en diversos ámbitos de la actividad económica, por lo que cada vez más se necesitan respuestas a estos desafíos, pues solamente asumiendo una actitud positiva con visión de reducir la brecha de género, se llegará al punto en donde el liderazgo en manos de una mujer sea visto como un elemento importante que las empresas deben aprovechar para el logro de sus metas. 

Si consideramos que en el mundo hay alrededor de 3 mil 500 millones de mujeres-equivalentes al 50% de la población mundial-de las cuales mil millones trabajan con un ingreso promedio 17% menor al de sus pares masculinos, es necesario que repensemos el papel de este sector de la población global al encontrarnos en una era en la que el talento humano es clave para el éxito de todas las organizaciones. Por esto, es necesario redefinir cómo podemos aprovechar el talento femenino en posiciones de liderazgo, lo que en muchos casos implicará reajustar la dinámica de los negocios.

El liderazgo femenino suele ser colaborativo, con características básicas como la preservación y fomento al desarrollo del recurso humano- en sintonía con Human Age, era identificada por ManpowerGroup-, con un trato que combina la sensibilidad ante ciertas problemáticas con persuasión y disciplina, logrando generar un entorno que favorece el desempeño individual y colectivo dentro de la organización.

La participación de la mujer en la fuerza de trabajo asume hoy en día un aspecto estratégico para las organizaciones, no sólo como reserva para cerrar la brecha entre oferta y demanda de talento, sino como fuente de habilidades y actitudes de gran valor para mejorar su competitividad, para lo cual es necesario instrumentar, con mentalidad abierta, un cambio en la estructura bajo la que operan las empresas.

El reto de las organizaciones es diseñar estrategias destinadas a la creación de condiciones laborales con visión de género sin perder el foco de los negocios, en las que se fomente la persecución de los objetivos profesionales con igual acceso a beneficios, responsabilidades y oportunidades de crecimiento para todos los colaboradores y en donde exista la flexibilidad que les permita hacerse cargo de las necesidades personales cuando así lo requieran, para lo cual el acceso a la tecnología es crucial.

Y más aún, la idea de la figura femenina como líder empresarial exige en todos una reflexión de equidad en la que se privilegien las habilidades y talentos del individuo para tomar las riendas de cualquier organización. La inclusión laboral femenina a todos los niveles es un tema de hombres y mujeres, en el que más allá del género, son las habilidades y competencias las que habilitan a cualquier individuo para ser competitivo en un entorno global cada vez más demandante.

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