sábado, 21 de mayo de 2016

Dónde estamos y hacia dónde va esta sociedad de Panamá?


Qué está haciendo nuestra generación por la sociedad? o mejor dicho nuestra sociedad que le está haciendo a las generaciones futuras? Qué van a encontrar?

Solo hay que mirar las noticias y escuchamos sobre escándolos de corrupción porque los gobernantes se robaron todos los millones de dólares que pudieron, mientras tanto algunos (pocos) han ido semi- presos (semi-encarcelados de una manera muy privilegiada) y afuera se reunen sus amigos vestidos de blanco y gritando justicia.... No hay moral!

Los que han salido de la semi-cárcel, salen con el Ego Inflamado y la arrogancia a flor de piel. Mientras muchos nos preguntamos si es que no se han dado cuenta que simplemente al delincuente le han cambiado su medida cautelar, algo muy diferente a que te declaren inocente.

Acaso nadie les ha enseñado a pedir perdón o sentir pena? O es que vivimos en una sociedad donde es permitido robar, y adular de una riqueza producto del delito.


Pasan los días y de un escándolo entramos en otro, al punto que nos volvemos indolentes, nos empiesa a dar igual, ya no hablamos de ricos, sino de multimillonarios a quienes la justicia pareciera no alcanzar y cuando los alcanza es con guantes de seda y mucha discreción.

Escándolos de corrupción tan grandes, que hacen ver los delitos de los políticos, como un grano de arena en el desierto. Escándalos de corrupción tan grandes que ponen al país entero en boca del resto del mundo, como lo fue el mal llamado Panama Papers. Un caso de aquellos que aprovecharon la fragilidad y mala legislación del país. Un país con políticas permisivas que hoy desencadenaron en un desprestigio a nivel mundial.

Como si fuera poco, una red de lavado de dinero hizo su centro de operaciones en Panamá al amparo de empresas importantes, poniendo en riesgo el empleo de miles de personas que hoy día ven incierto su futuro laboral y por ende el sustento de sus familias.

Lo más extraño de todo esto, es que a pesar de que se descubren los casos de corrupción, siempre intentan arroparlos con la bandera nacional. Se forma un escudo humano que intenta defender (lo indefendible) solo porque el daño causado es tan grande que su magnitud afecta al país entero: acaso hoy día ya nadie mide la consecuencia de sus actos? Acaso si yo cometo una falta grande en nombre de mi empresa, y luego le debo culpar al gobierno y que ellos me solucionen?


El fin de semana hubo un encuentro deportivo en el estadio Maracaná del Chorrillo, que terminó en pelea, jugadores y aficionados se fueron a golpes, dejando el estadio en muy malas condiciones. Que pena! Un país que a penas está tratando de convencer a su ciudadanos para que asistan en familia a ver los partidos en los estadios.

Encima hoy en las noticias unas personas cerraban las calles exigiendo que el Presidente de la República les resuelva sus problemas de vivienda, y la mujer que hablaba (a quien se le notaba una educación muy básica) solo le escuché cuando con reclamo y enojo decía que el Presidente la tenía que ayudar porque ella es "madre y padre" de 5 hijos y no tiene trabajo. Increible verdad.

Como madre me preocupa lo que veo... solo soy madre de uno y puedo procurar para mi hijo una buena educación basada en los principios morales y cristianos. Pero no me deja de aterrar pensar que mi hijo va a crecer y va a formar parte de una generación en la que los ciudadanos más ricos son esos hijos de los que hoy han estado semi-presos por corrupción pero que salen de la cárcel a seguir una vida con la frente en alto en un país donde no hay censura moral, ni social y la memoria es corta. Una sociedad donde esos cinco hijos de una mujer que se autodenomina "madre y padre" están creciendo sin la mejor supervisión y además viendo un ejemplo en el que mejor se le culpa al Presidente de la República, porque él es quien les debe resolver, no trabaja porque como le dió el voto en las elecciones, ya se cree que tiene la vida resuelta.

Una sociedad que en los deportes no puede aceptar los resultados y calmar los ánimos, porque se terminan a golpes. O esa misma sociedad que aplaude a su equipo de fútbol, a pesar de que siempre pierde, a pesar de que no sale de la mediocridad, pero con la excusa de que "es mi equipo" y por eso no se le exige nada más. Como aquel que va a la escuela y dice que para que estudiar más, si con 3.0 ó con 5.0, igual pasará.

Una sociedad con el Juega Vivo en su identidad, que no exige transparencia, que no exige a sus gobernantes, ni presentes ni pasados, si no que se conforma.


Alguien se acuerda de las esculturas llamadas "Los juegos de Antaño"? no la recuerdan y tampoco se va a buscar al ladrón que las desapareció: 45 esculturas de bronce, pesan 35 toneladas y valoradas en 1.5 Millones de dólares (aproximadamente), obra del artísta colombiano Héctor Lombana.

Dónde está el espíritu competitivo?

Quisiera proteger a mi hijo de todo esto, pero no lo puedo evitar. Me toca prepararlo y educarlo para que sea inmune a esta corrupción y haga la diferencia.

Con un poquito más de educación, podemos componer el mundo!

Saludos,

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