domingo, 21 de septiembre de 2014

TAURO... Por todo lo alto!



En nuestro andar por la vida, Concepción y yo hemos sido catadores de muchos y muchos placeres, a Dios gracias; tanto en nuestro hermoso país, Panamá, como fuera de él.  Nuestros oídos han escuchado muchísima música de casi todos los géneros y orígenes del planeta; nuestros sentidos han apreciado y contemplado el arte contenido dentro del Louvre en París, las obras en el Museo Del Prado en Madrid; los museos en Boston y Nueva York.  Apreciamos genuinamente el buen arte culinario, y hemos degustado miles de vinos.  En nuestras conversaciones de pareja, recientemente, y pensando en este blog, generabamos ideas sobre paradigmas a romper.  La comida de hotel, por ejemplo, "no puede ser eternamente digna de su mala reputación, dado que en Panamá hay hoteles de muy alta calificación", decía ella.

Muy recientemente Concepción publicó su artículo sobre nuestra "Escapada de fin de semana sin salir de la ciudad".  No contentos con eso, decidimos probar por primera vez el aclamado restaurante TAURO, del Hard Rock Hotel Panamá Megápolis.  Nuestra experiencia en Tauro excedió amplia y gratamente las expectativas de ambos, dado que esto fue lo que encontramos:


LOCALIDAD


Tauro se encuentra en el piso AS1.  Salir de los ascensores en este nivel te da la sensación de haber entrado en otra dimensión.  Realizas que has sido trasladado del bullicio del hermoso y divertido lobby del Hard Rock, a un estatus de mucha elegancia y tranquilidad.  Ante su amplio y adornado vestíbulo se encuentran la entrada a dos de los restaurantes de este hotel: Soy y Tauro, además de un bar extenso y plácido, atendido en todo momento, y que sirve de antesala a ambos templos del buen comer.

Entrada a Tauro
Estancia entre ambos restaurantes

Estancia - Bar del AS1



Entrar a Tauro es nuevamente cambiar por completo de ambiente.  Primero su antesala, que es amplia, solemnemente decorada, equipada con muy cómodos asientos, y atendida por una amable anfitriona.  El gran salón comedor del Tauro es deslumbrante.  Su decor es una combinación de elementos suntuosos y muy finos, con otros que van con el tema y el tempo que es único de los hoteles Hard Rock.  La amplitud de la nave principal se ve acompañada de salones menos grandes y adyacentes, y también de salones semi-privados que contienen comedores largos y esclusivos; cada espacio ofreciendo su ambiente único y diferente al de los demás; y todos al más hermoso de los gustos. 

Antesala a Tauro

Del salón principal a ambientes separados

Semi privado

Semi privado

Parte de la oferta de vinos

Parte del Comedor Principal

Nuestra mesa

EL MENÚ

Antes de entrar a examinar el menú, acorde a nuestra cultura (mi señora y yo), le damos una lectura contemplativa a la Carta de Vinos, que es amplia y exquisitamente seleccionada.  En primer orden, está dividida entre vinos tintos, luego vinos blancos, y finalmente vinos espumosos y Champañas.  Dentro de este orden, la Carta se divide en países, regiones, casas vinícolas y cepas.  Así vemos, entonces, que la Carta ofrece vinos argentinos de renombradas casas, tales como Catena Zapata y Navarro Correas (entre otras), en las cepas Malbec, Syrah, Cabernet Sauvignon, Merlot, y prestigiosos cupajes.  Luego Chile, con casas de renombre, como Montes, Casa Lapostolle, y los prestigiosos cuvée de Concha y Toro: Don Melchor y Alma Viva (entre otros).  De España, la Carta ofrece vinos de la casa Protos, Marqués de Riscal y Beronia, entre otras.  La oferta de Francia en vinos tintos que refleja la Carta es menos nutrida, pero la de vinos estadounidenses es fenomenal.  Casas privilegiadas como Caymus y Cuvaison, aunque ofrecen vinos de alto costo, el precio que refleja la Carta es muy justo y, en el caso de estos vinos californianos, ofrece la mejor relación costo/calidad.  De Italia, la Carta ofrece el delicioso nectar de la muy exclusiva sub-región vinícola de Barbaresco (región: Piamonte), y el Tartufo Nero, de la Famiglia Marrone, vino elaborado con la cepa Nero d'Avola pero en la sub-región de Alba, en Piamonte.  Son vinos que van de manera exquisita con platos creados a base de setas y también carnes de cordero.  Nueva Zelanda y Australia también están presentes en esta Carta.  En la sección de blancos, Argentina, Chile, España, Francia, con su exquisitez de la sub-región de Chablis (Borgoña), luego Italia y Australia.  En vinos espumosos ofrece Proseco (de Friuli), Cavas (Catalunya), y Champañas de gran renombre y a buen precio. 

Ahora, a lo que más nos interesa.  Es un deleite recorrer este menú y decidir junto a mi pareja qué ordenar.  El menú ofrece cinco opciones de entradas (primer plato), seis ensaladas, y dos sopas. 

Concepción y yo elegimos probar dos entradas: El Carpaccio de Pulpo que viene con Pan Ciabatta, Arúgula, Queso Manchego, y Vinagreta de Miel y Maracuyá; y los Espárragos a la Parrilla, envueltos en Prosciutto, y acompañado de Sofrito y Salsa Bearnesa de Cilantro.


Carpaccio de Pulpo

Es un ensamblaje exótico y complejo, diseñado para el paladar experto o audaz.  Combina la acidez dulce de la pulpa de maracuyá con el pulpo muy fresco y tierno, cortado en lascas muy finas, todo en formidable y delicada proporción.  En el centro de la composición se encuentra una ensaladita discreta de arúgula y tomates cherry, con aderezo muy fino de mostaza dijón y aceite de oliva.  Complementa también este plato dos tostadas de pan ciabatta, perfectamente tostado en parrilla y coronado con queso manchego derretido.  La porción es muy generosa y gratificante; presentada en bandeja larga.  Como ven, son numerosos los sabores, sensaciones y texturas en este delicioso manjar.  El precio es buenísimo.

Carpaccio de Pulpo




Espárragos a la Parrilla

Esta entrada es mucho más que una ensalada.  Es una delicada y deliciosa composición con valor agregado que muestra la acentuada expresión vegetal de los espárragos (crespos, cocidos a la perfección), elevados a un nivel superior en su presentación en vendaje de prosciutto, la delicada salsa bearnesa de cilantro, además del sofrito muy fino de ají pimentón rojo y reducción de balsámico.  Es fascinante sentir el dulzor del balsámico y el pimentón conjugarse con los otros elementos salados, combinados con creatividad artística y sensacional.  ¡Este primer plato realmente nos encantó!

Espárragos a la Parrilla


Estas dos entradas las acompañamos con una botella de Santa Rita Reserva, Sauvignon Blanc, vino del Valle de Casablanca, Chile, cosecha 2012.  El vino mostró caracter aflorado y herbáceo en nariz, con aromas a gardenias y eneldo.  Su paso por boca es sorprendentemente divertido, mostrando acidez brillante y prolongada, y acompañada de notas también herbáceas muy agradables.  Su final es persistente y muestra notas a toronjas y pimienta blanca muy sutil.  La acidez enfocada de este vino maridó muy bien con la amplitud de sabores cítricos y dulces del carpaccio; aun con con los espárragos en prosciutto, el sofrito y el balsámico.

Luego vino la elección del plato principal.  El menú divide las opciones provenientes de la Parrilla en cuatro, que son: Cortes Pequeños, Cortes Medianos, Cortes Grandes, y Prime Rib Al Horno.  Seguido a los platos de parrilla se ennumeran los Platos Especiales, que son nueve, y van desde la Tauro Burger hasta los pescados y mariscos, y el Surf & Turf.  Concepción y yo elegimos, de los Cortes Grandes, el más oneroso de la lista, llamado Cowboy Steak (22 Oz).  Además nos antojamos por pedir, de la lista de Platos Especiales, el Salmón Sellado.


Cowboy Steak (22 Oz)

Este es el más lujoso de los cortes que ofrece Tauro.  Consiste de un generoso corte Porterhouse importado de Argentina.  Este corte incluye una buena porción del solomillo, pero con su hueso y perfecto mármol de grasa.  Concepción y yo normalmente pedimos Medium Well, en el término de coción.   En efecto, la carne llegó en perfecto 3/4, con todos sus jugos y muy ligero rosado en el medio; buena caramelización y muy sutil costra por fuera.  Todos los sabores y texturas encontradas en este corte excedió nuestras expectativas.  El plato viene adornado con una cabeza de ajo rostizado, una rama de romero, y hoja de plátano verde, que no despreciamos, dado que tanto ella como yo somos amantes del ajo.  El acompañamiento de elección fue la Papa al Horno, deliciosamente preparada con crema, tocino, queso cheddar y cebollina.  La papa es servida en su propio plato caliente, y muestra óptimo grado de coción, buena consistencia, su humedad y textura natural. Además acompañaban al steak un surtido de cuatro salsas deliciosas: Bechamel con pimienta verde, Bearnesa de Cilantro, Chimichurri, y el Tauro Demi; este último, el demi-glacé resultó ser nuestra favorita absoluta; una delicada reducción de vino tinto y res.

Cowboy Steak

Papa al Horno

Aderezos para la carne


Beronia Gran Reserva 2006



Concepción y yo elegimos maridar nuestros platos principales con una Gran Reserva de la casa riojana Beronia, cosecha 2006.  En copa se muestra de un rojo picota de mediana densidad y transparencia, con destellos rubí.  Aromas a cerezas rojas y tierra negra, e infusión a vainilla.  En boca entrega cuerpo completo, clásico carácter de cupage español, además de claro terruño (de la Rioja), y mediana estructura.  Taninos suaves y cedosos, en buena armonía con sus notas acirueladas y perfecto toque a vainilla de la barrica que nos entrega muy bonita complejidad.  Tanto la acidez como el final son admirables, asi como su hermosa textura a polvo.  Este vino está muy cerca de alcanzar su plenitud, y sus atributos en conjunto maridaron deliciosamente con el Steak y el Salmón.



Salmón Sellado

La fascinación de este plato proviene muy expresamente de la combinación de texturas y sabores, asi como su hermosa presentación visual.  En texturas experimentamos la ternura del salmón rosado, con su frescura oleosa y perfecto grado de coción.  Encima del generoso filete de salmón, la piel del pescado, crispy y naturalmente saladita.  Arriba de la piel tostada, una cama compuesta de arúgula y compota de manzana verde, asi como tomate perita, almendra, arroz salvaje y hongos crimini.  Este hermoso plato, como los anteriores, viene adornado con reducción de balsámico.  Éste es un lujo de plato, a un precio muy, muy razonable. 

Salmón Sellado


Nosotros siempre guardamos espacio para el postre; éste nunca puede faltar.  El mesero que nos atendió, Guillermo Gómez (de Ciudad de Panamá), fue tan atento y profesional con nosotros en todo momento, y Concepción le pidió que eligiera nuestro postre. 


Bread Pudding

Es un festín para la vista; una obra de dedicación y de arte para nuestro deleite visual.  Consiste de pudín de pan acompañado de arroz con leche, cereza maraschino, bayas azules, copita de fina pastelería que porta un picadillo de manzana y una rueda de mazapán de leche.  Adornan el plato con una gran fresa fresca, leche condensada y sirope de fresa.  Acompaña también una porción de helado de vainilla.

Bread Pudding


Tauro alimenta todos tus sentidos.  Es la conjugación perfecta entre ambiente, música, bella concurrencia de comensales, excelente servicio, y deliciosos platos de muy alta calidad.  Concepción y yo quedamos muy gratamente sorprendidos, y coincidimos en que superó altamente nuestras expectativas.  Resultó ser la cena perfecta para nosotros dos, que duró casi tres horas.  El gerente de Tauro visitó nuestra mesa dos veces.  Con orgullo nos contó que el Chef se llama Paul Carrillo.  También nos contaron muy discretamente de las personalidades, tanto locales como los más famosos y famosas del mundo que les ha tocado atender.  ¿Quieres saber algunos de esos nombres?  Les recomiendo con entera confianza que vayan a cenar a este hermoso restaurante, y descubran todos los secretos de... Tauro.


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