miércoles, 23 de marzo de 2011

SERIES – Virtudes y Valores - Solidaridad


Esta es mi segunda cápsula, en la serie Virtudes y Valores. Solidaridad es otra de mis virtudes favoritas. Y es que como panameño debo observar y admitir que de ésta, a los panameños nos falta mucho.

Yo defino Solidaridad, en términos más específicos que generales, como la habilidad social y de los pueblos, de organizarse, apoyarse, y ponerse de acuerdo. Es un reflejo de humildad, ventaja social, inteligencia, y homogeneidad. Esos cuatro atributos hacen a una sociedad y a un pais fuerte y resistente a las adversidades naturales, ya sean estas alguna catástrofe natural, o alguna adversidad política, o guerra. La solidaridad riñe y erradica las pestes y calamidades sociales.

Solidaridad se define como uno de los valores humanos por excelencia, y es lo que se espera cuando un individuo requiere de los buenos sentimientos y ayuda de otro individuo para salir adelante. Solidaridad es la base del bien común, ante el cual todos somos verdaderamente responsables de todos.

La palabra Solidaridad proviene del sustantivo latin soliditas, que expresa la realidad homogénea de algo físicamente entero, unido, compacto, cuyas partes integrantes son de igual naturaleza. La solidaridad, entonces, se encuentra presente dentro de la familia, dentro de nuestra organización laboral, en nuestra doctrina religiosa (los que tenemos una), entre individuos, dentro de la sociedad, y finalmente entre las naciones.

Cito buenos y malos ejemplos de solidaridad. Siempre admiro a la sociedad cubana como una de las más solidarias. Su ejemplo ha sido muy claro. Los cubanos se ayudan entre si, por el sólo hecho de ser cubanos. En Miami, cualquier cubano le abre las puertas de su casa a cualquier otro cubano recien llegado de Cuba. Entre ellos le dan empleo, y todo lo necesario para empezar denuevo y surgir. Esa fuerza solidaria ha convertido a la sociedad cubano-americana en uno de los grupos migratorios más importantes, acaudalados y poderosos dentro de los Estados Unidos; mucho más que grupos immigrantes de otras nacionalidades.

Ejemplos de ausencia de solidaridad son: cuando el automóvil que está de primero en el semáforo, al cambiar la luz a verde, se toma su tiempo en arrancar, y además sale despacito, sabiendo muy bien que él (o ella) va a pasar, y al diablo con todos los demás. En política, poco se puede decir sobre la solidaridad, cuando a la hora de las elecciones se presentan 7 u 8 candidatos a la presidencia (en vez de 2 o 3). Eso es un claro reflejo de la poca habilidad de esa sociedad en organizarse y ponerse de acuerdo (muchos caciques y muy pocos indios).

Al cangrejo se le conoce como uno de los animales menos solidarios. Si se organizaran, formarían una escalera entre sí, para ayudarse a escapar del barril. En su lugar, cuando uno de los cangrejos comienza a escalar, los otros lo halan hacia abajo, causando que no tenga éxito. Hay sociedades que son justo asi. En cambio, la hormiga es un insecto impresionantemente solidario. Son capaces de construir una idea y un concepto común, de manera formidablemente solidaria, a pesar de que existen tres, muy distintas clases “funcionales” en su organización: reinas, arrieras y obreras.

Para dar a luz una Constitución Política sana, eficaz, moderna, filosófica y modelo, uno de los ingredientes fundamentales es la Solidaridad. Sin ella no es posible taparse los ojos y despojarse de toda posible distracción e interés político, económico o social particular, y así poder procrear la Constitución, utilizando única y exclusivamente valores políticos y morales puros, en pro de toda la sociedad plural, contenida, definida y protegida por ella, forjando lo que ha de ser la Carta Magna, la ley de leyes, y la definición de Ente-Estado de esa sociedad ante el resto del mundo. En la medida en que se utilizen bases sólidas y puras en la elaboración de este documento, en esa misma medida se sortean las probabilidades de conformar una nación ordenada, poderosa y exitosa, como el resto del mundo necesita. Solidaridad es ingrediente vital, entre otros valores.

Panameños, seamos solidarios. Pensemos siempre en el bien común para poder mitigar los problemas que nos afectan y empobrecen a todos. Abracemos todo aquello que nos une, y alejemos lo que nos desune. Finalmente, como dijo Confucio, trata a los demás como te gusta que te traten a ti; o no hagas a los demás lo que no te gusta que te hagan. SOLIDARIDAD ES PODER!

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