jueves, 6 de octubre de 2011

SERIES - Sr. Vino - Vinos icónicos, de culto y de autor




Puede parecer vanal, pero la cultura del vino en el mundo es tan amplia, que existen vinos que caen dentro de una (o más de una) de estas tres categorías, y es un dato curioso e interesante.  Veamos.

Vinos Icónicos:

Los vinos icónicos suelen ser los más conocidos de estos tres.  Son nombres que han establecido una marca fuerte, tanto en el sentido comercial como en la mente del consumidor común.  Muchos de ellos lo han logrado por haber llegado primero; mientras que otros son un símbolo representativo tras su inmensa producción, o por orgullo nacional. ¿Alguna vez han visto alguien llegar a la tienda del chinito, y pedir una "Coca Cola de fresa"?  Eso sucede porque el nombre "Coca Cola" representa un ícono en la mente del consumidor, que de alguna manera reemplaza el concepto "soda" o "bebida gaseosa".  Lo mismo han logrado otras marcas como Gillette, Kleenex y Q-tips.  Pues también hay vinos que han logrado un fuerte punto de referencia en la psiquis del consumidor.  En Panamá, por ejemplo, en las décadas de los 1960's y 1970's se consumía mucho el vino Cecchi Chianti, por ser uno de los pocos vinos que llegaban con constancia a nuestro país.  Sin embargo no se le conocía tanto por su nombre, sino por su apodo "Chianti pajita", dado que la botella viene recubierta por una cestita de paja.  Adolfo Giannini es otro productor grande que "iconizó" la imagen de "Chianti pajita".  Y tan fuerte fue este concepto que muchas personas llegaron a pensar que Chianti es una marca.  No recordarán el vino por el nombre de su productor, ni pensarán que Chianti es una región vinícola importante de la geografía italiana, ni mucho menos sabrán que esos vinos son elaborados con la uva sangiovese.  Lo que se dibujará en su mente es la botella de “Chianti pajita”. 

Similarmente, Concha y Toro en muchos casos es símbolo del vino chileno.  Paternina, vino riojano, fue uno de los primeros en llegar a Panamá, y por lo tanto dejó su huella en la mente del consumidor; lo mismo el Sangre de Toro, del productor Torres. 

En casos más recientes, Little Penguin y Yellow Tail son vinos emblemáticos de la vinicultura australiana, bajo el punto de vista del consumidor.  En Califormia, Paul Masson fue una marca fuerte de los años 1970, que se estableció embotellando garrafones de vino estilo Chablis y estilo Burgundy.  Tan fuerte fue este concepto, que el consumidor aprendió erróneamente a identificar ese vino blanco como un estilo llamado Chablis (o peor aún, hecho con la uva Chablis), y al rojo, Burgundy, sin jamás saber que ambas designaciones pertenecen única y exclusivamente a las respectivas Denominaciones de Origen Controlado (AOC) en Francia.

Korbel es muy buen vino espumante producido en Sonoma, California, y aun en la actualidad, su website lleva el siguiente título: “KORBEL, California Champagne”.  Ellos, junto con muchos productores de vino espumante han logrado con éxito dibujar en la mente del consumidor, erróneamente, que su vino espumante es una champagna.  Miles y miles de personas le llaman “Champagna” a cualquier vino espumante, y eso equivale a otorgarle el nombre “Coca Cola” a cualquier soda.  Lo cierto es que Korbel es un ícono que representa en gran medida a la categoría del vino espumante, y que además ha sido la bebida de brindis en miles y miles de bodas y celebraciones.

No todos los vinos icónicos llevan un bajo costo, o son populares en cualquier sentido.  De hecho Korbel no es precisamente una botella barata.  Pero debo mencionar otros nombres que han ganado dignamente su galardón de vino ícono, aunque sean menos conocidos en algunos lugares, o de precio elevado.  Estos son: Conundrum, de California; Ernest & Julio Gallo, California; Robert Mondavi, Napa, California; Dom Perignon, Champagne, Francia; Beringer, Napa, California; Riunite, Emilia Romagna, Italia; Taittinger, Champagne, Francia; Two Oceans, Sudáfrica; y muchos más.

Vinos de culto:

El diccionario define esta categoría como: los vinos por los cuales grupos dedicados de entusiastas comprometidos están dispuestos a pagar grandes sumas de dinero.  En otras palabras, son: 1) los más buscados; y 2) generalmente no son baratos.  Nombro algunos ejemplos bien claros:  Screaming Eagle, de California; Penfolds Grange, de Australia; Galardi Terra di Lavoro, Italia; Sassicaia, Italia; Mollydooker, Australia; Marquis Philips, Australia; Chateau Montelena, Napa, California; Stags Leap, Napa, California; Château Margaux, Château Haut Brion, Château Latour, de Bordeaux, Francia; Cristal, Champagne, Francia; Château D’Yquem, Bordeaux, Francia; Tokaji Eszencia, Hungría; Château Petrus, Bordeaux, Francia; Corton Charlemagne, Burgundy, Francia; Opus One, Napa, California; Vega Sicilia, Ribera del Duero, Espana; Dominio de Pingus, Ribera del Duero, España; Quintessa, Napa, California; Caymus, Napa, California; Gaja, Italia; Château Lafite Rothchild, Bordeaux, Francia; muchos de los Chateuneuf-du-pape, y muchos más.

Muchas veces estos vinos de culto son vanamente ostentados como simbolos de status.  Otras veces son preservados cual trofeos, o como inversión, en vez de ser consumidos.  Muchas veces, de manera errada, el alto precio es interpretado como indicador de alta calidad, y es el propio precio el que aumenta el deseo y la lujuria por estos vinos.  Pero esto es cierto también con vinos que no son tan costosos, y al elevarle su precio, aumenta su venta y popularidad.  Otro factor que influye grandemente en obtener este raro status de culto es el alto puntaje que un vino pueda obtener por parte de Robert Parker.  Tal puntaje alto crea la tendencia a elevar estos vinos en precio, casi como si se tratara de la bolsa de valores, y el consumidor comienza a verlos como una buena inversión.

Vinos de Autor:

Esta es mi categoría favorita.  Es la más noble y sincera.  Pueden ser vinos costosos, aveces, como puede no serlo; generalmente se manejan en el rango medio de precios.  Esta categoría es muchas veces dominada por el pequeño productor, aunque no siempre, como es el caso de Alexandra Marnier Lapostolle, enóloga del gran productor chileno, Casa L’Apostolle, que sin embargo ha invertido su dedicación y empeño especial a su luxury reserve cuvée Clos Apalta, vino que es de su autoría, diseño e inspiración.  Y de eso se trata: estos son vinos producidos con especial cuido y tecnicidad desde el comienzo del cultivo, luego en los 120 días (promedio) de cuelgo, en la vendimia (cosecha), y luego en el diseño del vino con sus elementos específicos de fermentación, añejamiento y envase.  Esto significa que muchas veces, este “autor” hace las veces tanto de productor (Vigneron) como de enólogo (Winemaker); son dos arduas y dedicadas funciones.  El producto final conlleva un estilo muy específico, muy artesanal si se puede decir, en el cual resalta la calidad de fruta, acompañado muchas veces de los elementos del terruño y del clima, el nivel de estructura que su autor le haya querido permitir desarrollar, las notas a madera que son parte de su diseño, etc.  Les menciono solo algunos de mis autores favoritos: Marc Roy, Burgundy, Francia; Kelley Fox, Oregon; Rebecca Pittock Shouldis, Oregon; Susana Balbo, Mendoza, Argentina, William Ballentine Jr., St. Helena, California; Michele Chiarlo, Asti, Italia; Paolo Scavino, Piemonte, Italia; Georg Breuer, Rheingau, Alemania; y muchos, muchos más.

¡Salud a todos!

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